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Un mes es tiempo suficiente para que una emergencia deje de poder atribuirse a la sorpresa y empiece a pasar factura política. Este 30 de agosto, las portadas hacen balance de los treinta días transcurridos desde que cientos de migrantes empezaron a cruzar la frontera de Ceuta en una entrada masiva que culminó con una avalancha de miles de magrebíes y subsaharianos que entraron en España bordeando un espigón, dejando unas imágenes que dieron la vuelta al mundo. El asalto sin precedentes desbordó la ciudad autónoma y abrió una crisis que Pedro Sánchez todavía no ha conseguido cerrar. Y el diagnóstico que ofrecen los diarios es difícilmente más inquietante para la Moncloa: Ceuta sigue al límite y la crisis ya ha mutado de emergencia migratoria a problema de Estado, con una crisis humanitaria y sanitaria que ha puesto contra las cuerdas al Gobierno de Pedro Sánchez, desencadenando una avalancha de críticas por su inacción, cambios de guion, rectificaciones, decisiones erráticas. Una crisis que ha provocado peleas entre ministros, una guerra con la oposición por el futuro de los menores y de los miles de migrantes que campan por la ciudad autónoma, un enfrentamiento diplomático con países como Italia y una corriente de estupefacción por la defensa encarnizada que el ejecutivo ha hecho de Marruecos y el papel que ha tenido el país alauita, a pesar de las reivindicaciones de la soberanía sobre Ceuta y Melilla que abiertamente ha hecho el régimen de Mohamed VI.

La fotografía política es muy clara. Hace un mes, el Gobierno de España podía presentar Ceuta como una emergencia excepcional que tenía que gestionar. Treinta días después, las portadas la presentan como una crisis que persigue a Sánchez, que decidió mantener el calendario de sus vacaciones. La derecha y la ultraderecha españolas y europeas la han convertido en arma contra el presidente español, pero el problema para la Moncloa es que el diagnóstico sobre la gravedad de la situación ya desborda este espacio ideológico. Cuando incluso El País habla de una "ciudad rota" y La Vanguardia de una crisis "abierta en canal", queda claro que el Gobierno de Sánchez no se enfrenta solo a una batalla de relato. Sánchez se enfrenta al reloj. Cada día que Ceuta continúe sin una salida clara reforzará la idea de que aquel alud de finales de julio no fue solo una crisis migratoria, sino el momento en que el Gobierno español empezó a perder el control de la agenda. Y las portadas de este 30 de agosto ya flirtean abiertamente con una pregunta que hace solo un mes parecía exagerada: ¿es Ceuta el principio del final?

La dureza era previsible en la prensa conservadora. Lo que resulta más significativo es que este domingo también El País abandona cualquier eufemismo y abre con una frase casi definitiva: "Ceuta, ciudad rota". El diario describe una ciudad asfixiada por "el miedo, la sensación de abandono y la falta de soluciones", y alerta de que la crisis amenaza incluso la convivencia entre cristianos y musulmanes, uno de los pilares de la identidad ceutí. Al lado, explica que Sánchez inyectará 165 millones de euros para la recuperación económica de Ceuta, una respuesta con la que el Gobierno central intenta empezar a reparar los efectos de un mes de caos. Es la fotografía de una ciudad que hace treinta días que vive sometida a una presión extraordinaria, con miles de personas todavía sin una salida clara, muchas menores; con los servicios públicos tensionados y una población que acumula cansancio, miedo e irritación. Y este es precisamente el terreno en que la derecha española ha decidido disputar políticamente la crisis.

El Mundo eleva directamente la apuesta y titula: "La parálisis de Sánchez hunde a España en una crisis de Estado". Según el diario, la situación en Ceuta "se ha ido pudriendo y empeorando" mientras continúa sin resolverse la crisis migratoria. También destaca que dirigentes del PSOE ven la Moncloa "en una penosa imagen de impotencia" y un partido "completamente bloqueado". La expresión crisis de Estado deja claro hasta dónde ha escalado el relato: ya no se cuestiona solo una operación policial o humanitaria, sino la capacidad misma del gobierno español para recuperar la iniciativa. Debajo, el rotativo recoge otro titular especialmente revelador del estado de ánimo que se ha instalado en la ciudad: "El primer mes de luto en Ceuta: "Vivimos en alerta permanente". Una palabra sobresale entre los testimonios: abandono.

El ABC es todavía más contundente y carga directamente contra la estructura política del Gobierno de Sánchez: "Ceuta destapa la ineficacia de los ministerios ideológicos". Señala Migraciones, Derechos Sociales, Igualdad y Juventud e Infancia, a los que acusa de no haber sido capaces de dar una respuesta adecuada a la crisis. En el lateral, el diario completa la ofensiva con dos frentes más: los hackers de Jabaroot, que según afirma "desnudan a Rabat y amenazan a Sánchez", y Alberto Núñez Feijóo, que reclama conocer "toda la verdad del asalto" y acusa a la Moncloa de abandono. 

El líder del principal partido de la oposición anunció que el PP se personará en la causa de la Audiencia Nacional por la crisis en Ceuta, como afirma La Razón, que transmite en su portada una sensación de descontrol y abre con un problema que golpea directamente el operativo de seguridad: "Plantón del mando policial en Ceuta por el 'turismo político'". Los mandos consideran contraproducentes las visitas de políticos que requieren protección mientras las plantillas están desbordadas por "el día a día de la crisis provocada por la 'invasión' marroquí". Es una expresión cargada políticamente, pero ilustra hasta qué punto se ha endurecido el lenguaje en torno a Ceuta. El diario acompaña esta información con Feijóo y otro mensaje de máxima presión sobre Sánchez: "España necesita la mayor reconstrucción desde la Transición". La crisis migratoria ya se ha convertido así en una pieza más de una ofensiva global de la oposición contra el ejecutivo.

En Catalunya, La Vanguardia hace también del primer mes de la crisis de Ceuta el gran tema político del día con un titular que resume perfectamente la sensación de una emergencia enquistada: "La crisis de Ceuta se mantiene abierta en canal un mes después". El diario señala que los problemas de convivencia afloran mientras Sánchez intenta reconducir la situación y Feijóo pone el foco en el papel del CNI. Es probablemente la metáfora más exacta de las portadas de este domingo: una herida que continúa abierta. El Periódico, en cambio, reserva la fotografía principal a Salvador Illa y a una entrevista que titula sobre la crisis de la educación en Catalunya, con una huelga de maestros convocada coincidiendo con el inicio del nuevo curso escolar. "La educación requiere una reflexión a fondo y más recursos", afirma el president de la Generalitat. Pero el diario tampoco deja escapar Ceuta. En la parte inferior lleva una información especialmente delicada: "España renunció a utilizar un 'escudo digital' para evitar el asalto a Ceuta". Según el subtítulo, ningún organismo contrarrestó la campaña en las redes que animaba a cruzar la frontera. Otro elemento que alimenta la pregunta que sobrevuela todo este primer mes: ¿se podía haber evitado o, al menos, reducido el impacto de la avalancha?

El Ara opta por una portada muy diferente y dedica el gran tema dominical a la inteligencia artificial —"Sumergidos en la IA"—, pero Ceuta reaparece en la franja inferior: "El ambiente envenenado se apodera de la crisis de Ceuta un mes después". El PP, añade, se personará en el caso que instruye la Audiencia Nacional. El titular aporta otra dimensión de la crisis: después de treinta días, no solo no se ha resuelto, sino que se ha convertido en un campo de batalla político, judicial e institucional. El Punt Avui es quien más se aleja del monotema. La portada está dedicada al futuro del 6G, con el título "A superbaixa latència", y deja la actualidad internacional para el acuerdo petrolero entre Venezuela y los Estados Unidos: "Trump ya tiene el petróleo".

Precisamente, el petróleo venezolano es el otro hilo internacional que aparece repetido en varias cabeceras. El País afirma que "Trump toma el control de una quinta parte del petróleo de Venezuela", mientras La Vanguardia habla de cómo el presidente estadounidense "se apropia del petróleo de Venezuela" y el Ara asegura que Caracas "entrega el control de gran parte de su petróleo a EE. UU.". La operación energética compite por espacio con Ceuta, pero no consigue desplazarla del centro político.

Y todavía queda una de las fotografías del día: Tadej Pogačar, ensangrentado después de la dura caída que le ha obligado a abandonar la Vuelta. La imagen aparece en El País, El Mundo y La Vanguardia, que habla de "una caída que rompe el sueño de Pogačar". En medio de tanta política, la fotografía del ciclista herido es probablemente la imagen más impactante de este domingo.

'El País' 
'El Mundo' 
'ABC' 
'La Razón' 
'La Vanguardia' 
'El Periódico' 
'ARA' 
'El Punt Avui'