En medio de todo el proceso de regularización de migrantes que se puso en marcha la semana pasada, entre las quejas de los profesionales por lo que consideran que ha sido una medida improvisada y para la cual la administración no está preparada, en Catalunya, parte del foco se está poniendo en el conocimiento de la lengua catalana por parte de los solicitantes.  Entre los reproches de partidos como Junts per Catalunya y de entidades como Plataforma per la Llengua, este martes, el Govern de la Generalitat ha anunciado la creación de 50.000 plazas para cursos de catalán de los niveles A1 y A2, los más básicos, como parte de las medidas para acompañar esta regulación. La intención, han dicho tanto la portavoz, Sílvia Paneque, como el conseller de Política Lingüística, Francesc Xavier Vila, es que la lengua se convierta en un elemento de integración. 

“Reforzamos las plazas de catalán para que, después de la regularización, estas personas tengan la oportunidad de que el catalán sea un elemento de integración”, ha apuntado la también consellera de Territorio, anunciando este “reforzamiento” del Consorci per a la Normalització Lingüística (CPNL). Las 50.000 plazas se añadirán durante lo que queda de año. De esta manera, la oferta en los cursos iniciales se incrementará sustantivamente, pasando de 100.000 a 150.000 plazas. Estas no solo se ofrecen en los centros del CNPl, sino también en las escuelas de adultos, los cursos de catalán subvencionados a entidades y ayuntamientos y los programas de acreditación. Más allá de estos cursos, desde el Govern también se quieren reforzar otros espacios de aprendizaje como el Voluntariat per la Llengua, organizado por el CPNL, donde se forman parejas lingüísticas para que personas que no utilizan normalmente el catalán en su día a día puedan practicar oralmente el idioma con un voluntario catalanohablante. 

La polémica por el requisito del catalán 

Preguntada Paneque por si las personas que solicitan la regularización de su situación en el Estado deberán acreditar el conocimiento de la lengua catalana para conseguir los “papeles”, la portavoz ha pedido distinguir entre esta primera regularización extraordinaria y los procedimientos posteriores que deberán seguir una vez superado este primer trámite. “En el procedimiento extraordinario, debe haber la oportunidad de aprendizaje en el habla y en una comprensión mínima de escucha. Cuando estas personas van a un procedimiento ordinario, aquí sí que hay un nivel asimilable a través de examen y de pruebas. En el proceso extraordinario habrá un nivel de habla y escucha asimilable al A1 y A2. Pero sí, se avalará y se harán certificados de conocimientos para certificar que estos existen”, ha resumido la portavoz. Cuestionada específicamente por si en esta primera fase los migrantes deberán superar alguna prueba o algún examen, Paneque ha dicho que “se hace una valoración con un certificado que realmente este aprendizaje existe”. 

A su vez, el conseller de Política Lingüística, Francesc Xavier Vila, ha explicado en una entrevista en RAC1 que la mayoría de las personas que ahora pasarán por este proceso de regularización, cuando pase un año, no pedirán una prórroga de su situación, sino que pasarán a formar parte de las “vías normales para conseguir una autorización de residencia temporal y permiso de trabajo”. En este momento, el catalán sí que forma parte de los elementos a valorar a la hora de conceder estos documentos, ha asegurado Vila.