Este es uno de los proyectos más ambiciosos en la historia de Estados Unidos respecto a sus Fuerzas Espaciales. Se ha podido realizar la unión de doce empresas tecnológicas y aeroespaciales para crear un escudo antimisiles denominado Golden Dome. Una tecnología que el ejército estadounidense podría demostrar en un par de años, en el 2028. Son veinte contratos que tienen un gasto por 3.200 millones de dólares.
Se trata de tener interceptores basados en el espacio mediante la construcción de una cúpula masiva en la órbita terrestre baja. Con esto se podrán neutralizar amenazas en distintas etapas dependiendo de su trayectoria. Los proyectiles enemigos podrían derribarse con facilidad, desde una fase de impulso hasta una fase intermedia. Este proyecto nace debido a que las nuevas amenazas ya superan a los sistemas tradicionales, tanto de vigilancia como de protección. Estos interceptores tendrán su dosis de integración mediante IA para poder activarse contra cualquier ataque.
Nace una nueva carrera por la dominación de la órbita terrestre; Estados Unidos da el primer paso
Fue el Pentágono quien logró juntar a varias empresas conocidas como SpaceX, Lockheed Martin, Northrop Grumman, Raytheon, Andurial Industries, Booz Allen Hamilton, Turion Space, entre otras, donde trabajarán en pro de la innovación tecnológica y poder lograr la misión de crear los interceptores espaciales. Por motivos de seguridad, no se ha revelado ningún contrato ni el actuar que tendrá cada compañía.
Puede ser un proyecto muy costoso, tomando en cuenta que el futuro de los propios interceptores dependerá de su viabilidad económica. El general Michael Guetlein es la máxima autoridad del proyecto, pero está consciente de que las empresas deben mostrar avances reconocibles. El costo total del escudo se fijó en 185.000 millones de dólares, del cual estará priorizado en su mayoría y, si no es viable económicamente, podría resultar en su suspensión inmediata, por lo cual no vería una fase de producción.
Si la estrategia de inicio ha sido correctamente planificada, es cuestión de tiempo para poder manifestar sus primeros avances. Debido a que el tema podría rozar los límites de la seguridad nacional, no dudamos de que cada una de las empresas que forman parte del acuerdo actúe con extrema cautela. ¿Logrará Estados Unidos uno de los más grandes cometidos de la época moderna espacial?