José Luis Ábalos, exministro de Fomento y Transportes, ex secretario de Organización del PSOE y personaje más importante del caso Mascarillas, ya ha declarado este lunes como acusado en el juicio que se desarrolla desde hace semanas en el Tribunal Supremo. Durante el interrogatorio, que aún no ha terminado, se ha mostrado pesimista; ya se ve sentenciado. “Este es un caso claramente mediático, juzgado desde hace tiempo y con condena clara”, ha manifestado. Ante las preguntas del fiscal, ha insinuado que su expareja Jéssica Rodríguez ha podido declarar como testigo “coaccionada” por el empresario corruptor Víctor de Aldama. También ha marcado distancias con su exasesor Koldo García: se ha sacudido sus responsabilidades en la compra de material sanitario durante la pandemia del coronavirus asegurando que durante su paso por el Gobierno acostumbraba a delegar muchas tareas.
"Por mi mano no pasó ninguna oferta", ha asegurado quien fue el hombre de máxima confianza de Pedro Sánchez. Ha señalado que desconocía cuál fue la de la empresa Soluciones de Gestión —a quien se le adjudicaron contratos por los que supuestamente se cobraron mordidas— introducida por el comisionista Aldama. Ha negado que conversara con él. El fiscal le ha recordado que ha entrado en una contradicción: en un momento ha señalado que en aquella época estaba "obsesionado" por "tener ya equipamientos de protección" para afrontar la pandemia del coronavirus. Por lo tanto, es un contrasentido que no estuviera al tanto del contrato más relevante que se firmó en aquel momento. "Había de más importantes", ha dicho en un momento Ábalos. Después, ha aclarado que él dio la "orden política" de conseguir 13 millones de mascarillas; pero le correspondía a Puertos del Estado y Adif hacer la contratación.
Ábalos también ha disparado contra la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Le ha acusado de entrar en “contradicciones” en sus informes, de estampar en ellos mensajes de WhatsApp descontextualizados y de haber cometido errores en la explicación de su relación con Jéssica Rodríguez. El exministro ha insistido en que la relación sexoafectiva entre ambos terminó a finales de 2019. Ha insinuado, también, que Aldama la obligó a mentir para perjudicarle ante el tribunal cuando reconoció que cobraba sin ir a trabajar de las empresas públicas donde la trama corrupta la colocó. "Yo la quise, y ella no se autoinculparía si antes nadie la coaccionara".
Sobre este empresario que actuó como nexo corruptor, ha señalado que “no hay nada que celebrar” sobre el momento en que se conocieron, y le ha acusado de enfangar el juicio con acusaciones falsas. En el caso de Koldo, ha detallado que se conocieron a través de Santos Cerdán —actualmente en libertad provisional, investigado en el caso de la Audiencia Nacional— en un acto de partido en 2017. Trabajó como su conductor cuando, asumiendo las tareas de secretario de Organización del PSOE, tuvo que recorrer todos los territorios del Estado para “recomponer” la formación, fracturada tras las sangrientas primarias de Pedro Sánchez contra Susana Díaz. Después de pasar juntos “las veinticuatro horas del día”, cogieron mucha “confianza”. Y cuando Ábalos fue nombrado ministro de Fomento, recompensó a Koldo colocándolo como uno de sus asesores y miembro de los consejos de administración “menores” de Renfe Mercancías y Puertos del Estado.
Ábalos se enfrenta a veinticuatro años de prisión
La Fiscalía Anticorrupción solicita veinticuatro años de prisión para Ábalos y diecinueve años y medio para Koldo por presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, soborno, aprovechamiento de información privilegiada, tráfico de influencias y malversación. Para Aldama pide siete años de prisión y una multa de 3,7 millones de euros por estos tres primeros delitos, de los cuales se declaró culpable en su escrito de defensa, por lo que le aplica la atenuante de confesión. Las acusaciones populares que encabeza el PP reclaman, por su parte, treinta años de prisión para el exministro y su exasesor, mientras que para el empresario piden la misma pena que el fiscal.
La declaración de Koldo
El jueves de la semana pasada fue el turno de Koldo. En su declaración, el exasesor protegió al exministro, a pesar de que admitió que usaba la palabra “chistorras” para referirse a billetes de 500 euros, tal como había apuntado la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. También protegió a Ábalos. Acusó a Jéssica Rodríguez de hacerle chantaje amenazándolo con hacer pública su vida privada —entonces eran pareja— y haberlo llevado por el mal camino. También desmintió al empresario Víctor de Aldama, que el pasado miércoles describió una escena en la que Koldo le habría presentado a Pedro Sánchez y este le habría dado las gracias por "todo lo que hacía".
Koldo explicó que sí que había hablado con Sánchez cuando ya era secretario general del PSOE, pero aseguró que no ha tenido ningún contacto directo con él desde que llegó a la presidencia del Gobierno. También negó que aceptara los pagos y regalos del nexo corruptor de la trama: Aldama aseguró el miércoles que le entregaba 10.000 euros al mes a Koldo para que los repartiera entre él y Ábalos. También se identificó como "colaborador" en el pasado de la Guardia Civil en la lucha contra ETA, y presumió de haber "salvado vidas".
La declaración de Aldama
La estrategia de defensa de Aldama no solo es la de confesar, sino la de embarrar y disparar a diestro y siniestro, a pesar de que haga acusaciones que no están soportadas sobre ninguna prueba. El pasado miércoles fue el turno de su declaración. Durante la exposición de su testimonio como procesado, el empresario situó a Pedro Sánchez al frente de una "banda criminal" para financiar ilegalmente al PSOE. Interpretó el papel del corruptor que tira de la manta y parafraseó una frase que supuestamente le dijo en un encuentro puntual el presidente del Gobierno: “Sé perfectamente qué haces y te quiero dar las gracias”.
Expuso que el exasesor del exministro le ofreció intermediar con constructoras para financiar de forma ilegal al PSOE y que llegó a hacer entregas a Ábalos de hasta 250.000 euros en efectivo. "Si aquí hay una jerarquía, Sánchez está en el primer escalafón de una banda criminal, Ábalos en el segundo, Koldo en el tercero y yo en el cuarto", espetó. También relató la contratación de prostitutas para el exministro —entonces también secretario de Organización del PSOE— en algún viaje al extranjero, así como "regalos" para él como contraprestación para licitaciones de empresas.