Cuando veo noticias como la que nos informaba de que han sido detenidos en Catalunya miembros de una red neonazi, no puedo evitar pensar en la igualdad ante la ley que tenemos en España. Le pongo en antecedentes: El pasado día 28 se informaba de que la Policía Nacional había detenido a siete personas que, presuntamente, integraban un “grupo cohesionado de supremacistas”. Cuatro fueron detenidos en Sant Cugat del Vallès y los otros tres en Torrejón de Ardoz, Alcoy y Ontinyent (Valencia). La policía les decomisó armas de fuego. Tenían un revólver, tres carabinas, armas de fuego simuladas, munición, armas blancas, bates de béisbol y manuales de fabricación de explosivos. Además de documentación de ideología nazi. 

Les investigan por posible participación en delitos de odio, tenencia ilícita de armas, injurias a las instituciones del Estado y pertenencia a grupo criminal. 

El atestado señala que los detenidos habían creado un grupo cohesionado a través de las redes sociales y se dedicaban a incitar odio y violencia extrema contra colectivos vulnerables. La policía habría identificado a posibles células que se dedicaban a captar y adoctrinar a terceras personas para que cometieran “acciones violentas destinadas a subvertir el orden constitucional”. Uno de los detenidos fue señalado por los investigadores como el responsable de haber atacado una sede de un colectivo LGTBIQ en Alcoy. 

Esta es la información que nos ofrecía Quico Sallés en El Món, donde además adjunta un video de la Policía Nacional donde se muestra parte de la operación policial en la que se lleva a cabo la entrada en algunos de los supuestos domicilios y el material incautado. Se ven en el video varias armas, cuchillos, bates, entre otras barbaridades. También puede verse el momento de la detención, eso sí, con la cara pixelada de los detenidos, como debe ser.

En la noticia que Patricia Ortega publica para El País, abre una imagen del momento de la detención. El detenido aparece de espaldas y además la parte de su cogote, pixelada. Muy bien, como debe ser. De los detenidos aquí nos cuentan que son un grupo de entre 45 y 60 años, sin antecedentes penales. Además, también nos explican que el juez ha dejado en libertad con medidas cautelares a los siete detenidos.

Europapress nos informa, además de lo que hasta ahora conocíamos, de que entre los delitos que se les imputan está también el de injurias a las instituciones del Estado.

Recapitulo: siete hombres adultos, sin antecedentes penales, que habían montado —presuntamente— un buen tinglado a través de redes sociales, creando foros y blogs de ideología nazi, que promovían odio y violencia extrema contra otras personas —especialmente de grupos vulnerables—. Y está bastante claro que podrían estar convencidos y dispuestos a hacer cualquier cosa, a juzgar por el arsenal que tenían. De entrada, todo tiene pinta de ser bastante peligroso. Pero evidentemente se tendrá que investigar a fondo, saber cuántos y quiénes son, qué han hecho y qué pretendían hacer. Mientras tanto, lógicamente tienen derecho a su intimidad, puesto que la presunción de inocencia les ampara. Confío en que la investigación sea rápida y se pueda aclarar el asunto para que, quienes hayan hecho algo, respondan ante la justicia. Cada uno en su grado de responsabilidad. 

Teniendo el arsenal que tenían, en mi opinión, creo que es muy garantista haberles puesto en libertad inmediatamente. Pero bueno, prefiero una decisión garantista que todo lo contrario. Confío en que estarán más o menos controlados y no tendrán la intención de hacer nada malo.

Y no puedo evitar pensar en cómo se actuó cuando detuvieron a Tamara Carrasco. “La cabecilla de los CDR detenida por terrorismo y rebelión fue candidata de Podemos en Viladecans”. Así escribía su titular OK Diario el 10 de abril de 2018, con foto de la detención de Tamara, con un pixelado tan laxo que puede reconocerse perfectamente a la muchacha. La noticia abría afirmando directamente que “la cabecilla de los CDR detenida este martes en Viladecans por coordinar los cortes de carreteras y sabotajes en los peajes la pasada Semana Santa…”. Nos contaban también que la Fiscalía la acusaba de terrorismo y rebelión. Dijeron que Tamara tenía en su casa “varios teléfonos móviles, un ordenador, una memoria externa, una agenda y carteles y pasquines de los CDR”.

Si habías pensado que el pixelado laxo rozaba lo ético y prudente, al seguir leyendo la pieza saldrás de dudas: aparece una fotografía de Tamara, concretamente una actualización de su perfil de Facebook. Sin pixel de ningún tipo. En ese momento ya sabíamos que Tamara había sido detenida, donde pasaron unos días hasta que fue puesta en “libertad”, y que había sido acusada de nada más y nada menos que terrorismo y rebelión. En su casa no había ni un arma, ni rastro de violencia de ningún tipo contra nadie, había un silbato y una careta. Tamara fue confinada en su pueblo durante meses. No podía traspasar el límite. Ni para acudir a ver a su madre enferma y convaleciente que vive en otro pueblo no muy lejano. Tamara fue señalada, llamada terrorista. La misma que muchos meses después, fue absuelta. Esa misma Tamara Carrasco que todavía hoy sigue sufriendo los zarpazos de semejante operación. A ella nadie le respetó su intimidad, ni su presunción de inocencia. Con ella valió absolutamente todo. A ella le jodieron la vida.

Me pregunto por qué esa enorme e inmensa diferencia de trato. Me pregunto cuánto peso tiene aquí el hecho de ser una independentista catalana y los otros ultranazis. Me pregunto si también pesa el hecho de que Tamara fuera mujer y los otros siete machotes. Me pregunto por qué no se ha montado un escándalo en los programas matutinos de ilustres presentadoras comecocos: ¿no han preparado un vídeo infame para hablarnos de los malísimos y terribles nazis? ¿Por qué no? ¿Por qué no hemos visto sus fotos de Facebook, sus caras? Evidentemente, no lo hemos visto porque no podemos verlo: son presuntamente inocentes antes que presuntamente culpables. Tienen derecho a su intimidad. Tienen derecho a que no les jodan la vida.

Me pregunto sinceramente si somos conscientes de lo que esto significa. O de lo que podría significar. Porque prácticamente lo que no dudo es que el sistema haya evolucionado y ahora se hagan mejor las cosas para subsanar errores como los de Tamara.