En un contexto de lanzar acusaciones tóxicas e infundadas, que, como se suele decir, mentiras repetidas varias veces se conviertan en falsas realidades; ciñámonos a los hechos.
Lo cierto es que una de las características de este último mandato del president Laporta ha sido convocar innumerables Asambleas de Compromisarios. Se trata del máximo órgano de decisión del club, según los Estatutos, después de la participación de toda la masa social. El compromiso de transparencia era evitar las trampas de la anterior junta de Bartomeu de segregar importes para luego encontrarnos con un auténtico fiasco.
Está claro que Jaume Guardiola es el encargado de ser el “poli malo” de la precandidatura de Víctor Font. Quién podría imaginar que todo un ex-CEO del Banc Sabadell y expresidente del Cercle d’Economia se aviniera a una labor tan ingrata. Qué ganas de seguir en el candelero y de no perder protagonismo. Hasta ahí es una decisión personal y cada uno ya es mayorcito para saber lo que hace. Pero lo que no es de recibo es que se mezclen asuntos, se diga sin decir y a veces parezca que Jaume Guardiola tenga memoria selectiva.
Jaume Guardiola no recuerda —o se le ha pasado por alto— cuál fue su primera aportación como presidente de la Comisión Económica de Laporta. Cuando la junta de Laporta tomó posesión del club, se encontró que no había dinero para pagar las nóminas del mes a los empleados. Tampoco la parte de ficha pendiente a los jugadores dos meses más tarde y, encima, la posible reclamación de deuda por los bonos emitidos por incumplir las condiciones durante muchos semestres consecutivos.
Está claro que Jaume Guardiola es el encargado de ser el “poli malo” de la precandidatura de Víctor Font
¿Qué propone en ese momento Jaume Guardiola, expresidente de la Comisión Económica de Laporta? Pues una derrama de 300 millones de euros a los propietarios del club, las socias y los socios del Barça. Era un momento —en pleno Covid— lleno de incertidumbre y dolor, con personas afectadas a nivel de salud y, económicamente, muchas personas afectadas por ERTE, cierres de empresas y negocios, en muchos casos, con dificultades para seguir atendiendo la cuota de socio del Barça.
Cuando expuso al president Laporta su brillante idea, poco menos que salió en globo. De forma muy correcta y educada le dijo que no. Que las socias y los socios del Barça —efectivamente, legítimos propietarios— no eran responsables de la situación heredada. Y que tenía claro que la junta directiva y el equipo ejecutivo serían capaces de encontrar una solución al respecto.
Finalmente, gracias a la capacidad y al buen hacer de los ejecutivos del club, apoyados por los miembros de la junta directiva, con Joan Laporta al frente, se encontró la solución ya conocida y explicada muchas veces a las socias y los socios, la masa social y los medios de comunicación, y aprobada como corresponde por la Asamblea.
Por lo tanto, ojo con el individuo. Lo fácil es que paguen las socias y los socios. Algunos, con sus millones, fruto de suculentas indemnizaciones o venta de negocios, probablemente vivan otra realidad.
Cuidado con la cartera, socias y socios del Barça.