Atención, porque lo que ha pasado esta semana con Rodalies tendrá más consecuencias de las que podamos imaginar a simple vista. Algunas serán a corto plazo, pero es interesante analizarlo a largo, donde parece que el PSC caerá en fuera de juego.

Debemos recordar un par de datos para entrar en situación. Primero, el histórico electoral del PSC, que desde el año 1980 siempre se ha movido entre los 33 y los 42 diputados —excepto durante el procés, cuando bajó a 16 y 17 miembros en el Parlament—. Conviene tenerlo presente porque algunos analistas, cuando han visto encuestas recientes en las que el PSC, pese a gobernar en todas partes —grandes ayuntamientos, diputaciones, Generalitat, Madrid—, no consigue ampliar su base o incluso pierde voto, no lo entienden. El principal motivo es que el PSC nunca ha tenido más diputados en el Parlament de los que tiene ahora. Como en sus mejores momentos, vaya. De hecho, para ellos era un buen momento: crisis independentista, con líderes inhabilitados o exiliados, y cansancio del procés. Siempre que el PSC ha alcanzado su máximo resultado en el Parlament —años 1988 y 2003—, en las siguientes elecciones ha perdido apoyos de forma notable. Pérdidas que han intentado maquillar con coaliciones con Ciutadans pel Canvi o con tripartitos.

El segundo dato a tener en cuenta es que el PSC vive de un relato que no es cierto: que gestiona bien la Generalitat. Es un discurso repetido millones de veces por medios y sectores afines por interés, pero es falso. El origen de este discurso se basaba en la potencia de algunos alcaldes de los años ochenta y noventa, que lideraron transformaciones importantes en sus ciudades, y se daba por sentado que si habían gestionado bien el ayuntamiento, en la Generalitat sería lo mismo. Pero la realidad les ha desmentido siempre que han gobernado. Maragall, Montilla y ahora Illa. El tripartito 1, el tripartito 2 y ahora; la crisis del Carmel, el proceso del Estatut, la crisis de Rodalies. No lo consiguen. El PSC no gestiona bien la Generalitat, es un hecho.

El PSC vive de un relato que no es cierto: que gestiona bien la Generalitat

Con los líderes independentistas inhabilitados o en el exilio; con las bases independentistas descontentas; con el país cansado por el procés y la represión contra el procés, el president Illa prometió buena gestión para dignificar las instituciones. Y una parte de la gente le compró su propuesta. La suficiente para llegar a igualar su máximo histórico de representación parlamentaria. Un nuevo momentum para los socialistas que vuelve a desinflarse: ¡la crisis de Rodalies ha tenido tanto de Carmel! Esto nos lleva a una primera consecuencia a corto plazo: pase lo que pase con Rodalies, ya no saldrán de esta. Cada incidencia, cada incumplimiento, cada día de retrasos nos recordará el día en que dos consellers anunciaron trenes y no había ninguno. Difícil reivindicar buena gestión con este sambenito en la espalda.

¿Qué ha hecho de momento el PSC para intentar esquivar esta acusación de mala gestión? Comprar argumentos al independentismo: todo es culpa de la falta de inversión de Madrid. Aquí los datos les dan toda la razón, no hace falta insistir. Ante este hecho, ¿qué han prometido? Un nuevo plan de Rodalies que anuncia una lluvia de millones. ¿Sabéis qué pasará? Exacto, como todos los planes de Rodalies de toda la vida: ni un 50% ejecutado. Cuando eso ocurra, ¿qué hará el PSC? ¿Denunciar al PSOE, que será el incumplidor? Ya os lo adelanto: no. Tras las escisiones del sector catalanista, quedó claro que este PSC tiene como misión superior defender al PSOE. Aquí está la línea. ¡Cuidado con el fuera de juego! “—Sois malos gestores. —No, la culpa es de la falta de inversiones de Madrid. —De acuerdo, vamos a presionar a Madrid para que cumpla con Catalunya”. ¡Fuera de juego del PSC! Del mismo modo que para negociar el Estatut se sentaron con el PSOE al lado de la mesa donde se sentaba el Estado y no donde se sentaba la Generalitat, cuando lleguemos a este extremo, se quedarán fuera de la reivindicación mayoritaria del país. Y alguien les dirá: “es que no es gestión, es el déficit de inversión”. Y ya no seguirán. Se quedarán al otro lado de la línea con el PP y Vox. Diciendo que ellos son diferentes y que cuidado si no gobierna el PSOE en España. Pero, de nuevo, sacarán menos diputados. Porque no han gestionado bien y porque quien no defiende a Catalunya cae en fuera de juego.