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La policía española ha informado a la jueza de que la invasión de Ceuta fue guiada por gendarmes marroquíes a las órdenes de agentes de paisano con una finalidad distinta a la migratoria. O sea, que detrás de la operación, como con Perejil, lo que hay es la reivindicación territorial de Rabat sobre las ciudades españolas de Ceuta y Melilla. Todo esto según publica María Peral en El Español, porque oficialmente se niega. Pero así es como funciona la política con Marruecos y en Marruecos.

Según esta versión, el CENIF (que significa unidad de inteligencia de la Comisaría de Extranjería) habría comunicado a la magistrada María Tardón que lo que ocurrió en Ceuta el 31 de julio fue un proceso planificado para colapsar la frontera y eliminar la capacidad de respuesta de España, con un perfil de los invasores distinto en cada una de las dos fases, siempre con los agentes de Marruecos monitorizando su ejecución sobre el terreno.

Si esto es así, la pregunta es: ¿por qué Rabat (y aquí Rabat es Mohamed VI y el Estado profundo llamado makhzen), después del giro de Sánchez sobre el Sáhara, y después de haberle entregado la cabeza de una ministra de Exteriores —como contrapartida por haber atendido en un hospital al líder del Polisario— debería pagar así al presidente español?

Quizás nunca se sabrá a ciencia cierta en un mundo sinuoso y misterioso, pero hay dos motivos visibles. Un nuevo acercamiento a Argelia —Sánchez visitó al presidente Abdelmadjid Tebboune el 20 de julio— y el acuerdo sobre Gibraltar, que deja dentro de la UE el peñón, en un primer paso hacia la cosoberanía. Y todos los entendidos en Marruecos aseguran que Mohamed VI trabaja para madurar esta opción para Ceuta y Melilla, que será el objetivo del futuro Hassan III.

¿Qué se nos escapa de la actitud de Sánchez en este conflicto? ¿Qué es lo que no sabemos? ¿Solo Pegasus explica esta aparente debilidad?

Pero, sea como fuere, es un misterio por qué Rabat debería castigar ahora a Sánchez, si al reino alauita siempre le ha ido mejor con el PSOE en el poder que con el PP. Y las consecuencias de lo que ha ocurrido acercan a la Moncloa al PP. Y, lo que es peor para Marruecos, a Vox.

Pedro Sánchez, eso dice el tópico del Manual de resistencia, ha sobrevivido a mil crisis desde que no era ni siquiera presidente. Ahora, todos los analistas coinciden en que se ha dormido —o se ha ido de vacaciones— en el caso de Ceuta. Pero eso es algo que tampoco cuadra. No cuadra con el personaje. ¿Qué se nos escapa de su actitud en este conflicto? ¿Qué es lo que no sabemos? ¿Solo Pegasus explica esta aparente debilidad? ¿Qué no nos explica el presidente? ¿O quizás es solo que no tiene ninguna manera de no caer en la contradicción del discurso en inmigración y la dura realidad que vive Ceuta?

Ceuta sigue siendo un misterio. Ahora, todo esto no está reñido con coger a todas estas personas y acogerlas en unos campamentos en condiciones. Y qué rápidos y qué poca importancia les hemos dado a los muertos.