El papa León XIV visitará Catalunya los días 9 y 10 de junio, y es de esperar que se dirija a las personas en catalán en algún momento. El papa Francisco nunca pisó Catalunya ni visitó ninguna localidad del Estado español, pero sí habló en nuestro idioma catalán, en Roma. El papa Benedicto, en 2010, cuando vino a la Sagrada Familia, fugazmente habló en la lengua propia. No es una simpática concesión hablar en la lengua de la gente. Es conexión, respeto y valoración de la identidad. De hecho, la visita del Papa ha sido confirmada en coincidencia con la Jornada Internacional de la Lengua Materna, que se celebra cada febrero (el día 21) por iniciativa de la UNESCO desde 1999.
El papa León XIV, cuya lengua materna tiene el español y el inglés, ha querido recordar que "la lengua materna no es solo un medio de comunicación o una lengua más, sino un espacio de afectividad, cultura e identidad". El 40% de la población mundial, según la UNESCO, no tiene acceso a la educación en el idioma que habla o comprende. Por eso se promueve una educación inclusiva y multilingüe, especialmente en la primera infancia, bajo el lema de este año: Voces jóvenes sobre la educación multilingüe. La fecha dedicada a nuestra primera lengua —y para mucha gente, la única— conmemora una revuelta estudiantil que tuvo lugar el 21 de febrero de 1952 en Dhaka (actual capital de Bangladés, que entonces era parte de Pakistán), donde muchos estudiantes perdieron la vida manifestándose para defender el bangla, su lengua materna.
La lengua es el patrimonio compartido por la comunidad. La lengua materna es la expresión del corazón, de las emociones, de los afectos primarios
Matteo Motolese, profesor de Lingüística Italiana en la Universidad de La Sapienza de Roma, señala el fuerte componente emocional y de identidad de la lengua materna. Suya es la visión del bilingüismo (nosotros diríamos multilingüismo, ya que desde Catalunya ya no hablamos solo de catalán y castellano, sino que habitualmente añadimos más idiomas) como factor que ha cambiado radicalmente: si hace unas décadas se veía como un elemento a eliminar, hoy en día existe una atención a valorar las lenguas de procedencia de los estudiantes como un factor de integración y bienestar de la persona.
Existen dos potentes adversarios de la lengua: el analfabetismo de retorno (olvidar lo que se ha aprendido) y el analfabetismo funcional (incapacidad de comprender lo que se lee). Motolese aboga por una mayor inversión en la promoción de la lectura y por hacer más accesibles, también económicamente, los libros y los diarios, con el fin de consolidar las competencias. Para las Naciones Unidas, además, los jóvenes tienen un papel vital en el enfoque multilingüístico virtuoso, "defendiendo y revitalizando las lenguas, creando contenidos digitales y utilizando la tecnología para hacer la diversidad lingüística más visible y valorada". También las lenguas minoritarias, que necesitan más protección y uso.
Aprender idiomas para comunicarse mejor y adquirir competencias —esta positiva circulación de la palabra—, no lesiona la lengua propia tesoro identitario y marca de la casa. La lengua es el patrimonio compartido por la comunidad. La lengua materna es la expresión del corazón, de las emociones, de los afectos primarios. "Hablar a alguien en un idioma que comprende permite llegar a su cerebro. Hablarle en su lengua materna —decía Nelson Mandela— significa llegar a su corazón".
