Es la frase llenapistas del mundo argumental del nacionalismo español más radical: "yo soy un no nacionalista". Ah, y los nacionalistas son los otros. En palabras de Jaime Mayor Oreja ya hace muchos años sería aquel: "No, no, yo no soy nacionalista español. Yo soy español". Pero si el no nacionalismo va acompañado del mítico "yo soy ciudadano del mundo", desde el fondo de la sala se oye: "Han cantado bingo. ¿Algún bingo más"?.

Pues sí, tenemos otro bingo. El mega bingo que llega gracias a Joaquín Sabina y una frase suya que lo explica todo para siempre: "Con el auge de los pequeños nacionalismos que por desgracia estamos sufriendo en el mundo, yo me considero de una patria mucho más grande, que es mí lengua, la lengua española".

Queriendo o sin querer, el poeta de las rimas hermanosmecano nos ha definido el terreno de juego donde se juega desde hace años el partido y nos ha señalado las reglas. O sea, si la patria es la lengua, esta es la frontera entre unas patrias y las otras. Y, por lo tanto, la lengua es el punto de fricción entre vecinos.

Pero resulta que aquí no se trata de convivir entre vecinos sino de ser hegemónico. La patria de Sabina es superior a los "pequeños nacionalismos" que sufrimos "por desgracia". ¿Por qué? Porque su lengua es "mucho más grande".

Cuando alguien va por el mundo diciendo que su lengua es mayor está diciendo que es superior a las otras. Y eso es supremacismo en estado puro. Aquí y en Lavapiés. Yo soy más porque mi lengua es mayor y usted es menos porque lo digo yo y yo lo digo porque usted es menor. Y, como mi patria es mayor, tiene más legitimidad que la suya, que es más pequeña.

Siguiendo la argumentación, el siguiente paso del discurso sería: "Pues mire, como usted es una minoría, eliminamos su patria, o sea su lengua, y usted queda asimilado al pensamiento único, que es quien tiene razón sencillamente porque es mayor.

Ahora se entiende, pues, la manía del no nacionalismo español por intentar acabar con la inmersión en las escuelas y atacar todo lo que apeste a lengua no española. Usted y su maldita manía de querer conservar su lengua, que existe "por desgracia", molesta. Por lo tanto, usted tiene que desaparecer.

El trasfondo de lo que dice Sabina en esta frase es que hay lenguas y, por lo tanto patrias, grandes que son mucho más importantes que las más pequeñas. La importancia es la tamaño. Oigan, pudiendo ser uno de muy grande, ¿por qué tenemos que permitir a los pequeños existir, verdad? ¿Por qué tenemos que aguantarlos, "sufrir" dice él? Y lo que está afirmando es que hay que eliminarlos para dar paso "a un lengua más grande".

Me muero de ganas esperando la próxima canción del poeta del vaso de Pentavín que podría exactamente titularse "Prepotencia, soberbia, fatuidad y razas inferiores".

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