Subo la persiana, pero viendo el panorama hay para volver a bajarla y quemarla. Y eso que hace sol. Al menos donde estoy yo. Y le diré más, hace aquello que le llamanos "buen tiempo", consistente en que abres la ventana y no tienes que llevar puesto un polar. Pero vamos a esto del panorama que invita a quemarlo todo. Metafóricamente hablando, claro.

El panorama es desolador. ¿Sabe el día 6 de enero por la tarde, que vas al contenedor a tirar la caja del tortellet, y llueve, y el viento mueve el paraguas y acabas empapado, y el viento mueve las luces tan apagadas como llenas de derrota, y la caja no te cabe en el contenedor porque está embutido de otras cajas que hace un rato estaban llenas de ilusión y ahora ya están vacías (de ilusión y de lo que había dentro), y miras la escena y te das cuenta de que todo era mentira? ¿Sabe eso? Pues lo mismo. Que vayan pasando...

1/ Un millón de catalanes han ido hoy a trabajar presencialmente. En vehículo particular o en transporte público. Pero resulta que no podemos asistir al entierro de nuestros familiares muertos. No he conseguido que nadie me explique por qué. Pero no una explicación de cuñado, no. Una explicación técnico-científica. La pregunta es clara: ¿Por qué pueden ir 100 personas en un vagón de tren o de metro, 50 pueden estar en un supermercado, 10 en un almacén y 4 en una oficina, pero no podemos ir 5 personas a un entierro?

2/ Sale el ministro Grande-Marlaska, que supongo ya ha detenido al tsunami democrático pero no nos lo dice porque está demasiado ajetreado con la geolocalización y, para justificarse, va y dice: "El estado de derecho continúa vigente". Hooombre, pues eso espero. Y por muchos años. El problema es que decirlo así es como si entra un tipo en tu casa reventando la puerta y te dice: "Sí, es cierto que no he tocado el timbre, pero, eh, que a usted ni lo he matado ni nada".

3/ Eso de Mariano Rajoy saliendo a la calle a hacer ejercicio. Y no un día sino unos cuantos. Es que es tan impresentable. Es que es tan de "ahora cuando yo me suba a esta mesa, abra la boca que procederé a mearme un rato en ella". Es que es tan "pormisgüebos". Y Aznar, mientras, en Marbella paseando al perro, acompañado por la exalcaldesa y el equipo de seguridad sin mascarilla ni hostias. "Quién me va a decir a mí las mascarillas que me tengo que poner y donde".

4/ Hoy han hecho pública la cifra de denuncias por saltarse el confinamiento. La media diaria es de... 2.232. Sí, lo ha leído bien: ¡¡¡DOS MIL DOSCIENTAS TREINTA Y DOS!!! Y eso son sólo los trozos de carne con ojos detectados en los controles, cosa que quiere decir que han sido muuuchos más (y muchas más) los (y las) que se han pasado por el canal de Panamá la solidaridad, el respeto y sus obligaciones como ciudadanos que forman parte de una comunidad. Y súmele que ayer entraron en el área de BCN... ¡¡¡40 MIL VEHÍCULOS!!! ¿Qué hacemos con esta gente que no merece vivir entre nosotros?

5/ Un servidor tiene que mirarse las redes porque le toca. Es parte de mi trabajo observar e intentar entender qué está pasando. Y allí ves a partidos políticos y sus respectivos mamporreros mintiendo, manipulando, criticando aquí lo que callan allí (y viceversa), haciendo de cualquier anécdota un debate político y convirtiendo el debate político en una anécdota... Es tan deprimente. La verdad ha muerto y esta sí que podemos enterrarla todos juntos cada día. Y varias veces. Personas que tendrían que ser ejemplo viven en un permanente "¡Señorita, señorita, mire que ha hecho Florolos! Meñeñe, meñeñe". Y mientras tanto, en la puerta de la clase de los delfines hay centenares de cajas de muertos. Llenas. Y las han enterrado solas.

6/ ¿Y los periodistas? Un día hablaremos con más calma, pero estos días los periodistas se compran a euro el kilo. ¿Cuántos le pongo, señor Ibex? Sí, están delgaditos, pero con las migas que les daremos, ya verá cómo engordan. Sí, sí, están totalmente adiestrados, no sufra. Nos comen en la mano".

Y 7/ Cada día a las 8 de la noche, miles de personas salen a los balcones y ventanas de sus hogares a aplaudir al personal sanitario. Pero por la red circulan varias notas aparecidas en portales y ascensores de edificios escritos por auténticos ignorantes instalados intelectual y humanamente en Atapuerca.

¿Qué, hay o no hay motivo para quemar la persiana? Ahora bien, que la cruda constatación de la realidad no nos haga perder de vista que, de una manera u otra, saldremos adelante. Ayudándonos entre nosotros, haciendo red con los nuestros y con los otros de los nuestros. Entre nosotros. Porque, como dijo aquel (un día explicaré quién fue aquel y dónde y cuándo lo dijo): "Juntos superaremos las dificultades".