Cargando...

Hay una frase tan famosa sobre la CIA que mucha gente la identifica como el lema oficial de la agencia de inteligencia exterior de Estados Unidos. Pero no lo es. No solo eso, sino que es una crítica que le hizo un asesor de Kennedy. El lema institucional asociado a la CIA es el verso bíblico que Allen Dulles —uno de los grandes arquitectos de la CIA— quiso que quedara inscrito en la sede de la Agencia de Langley: "Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8,32). Dulles tuvo una gran influencia política y operativa dentro de la CIA durante la Guerra Fría y fue su director en el año 1953. Ejerció este cargo hasta 1961, cuando Kennedy le forzó a dimitir tras el desastre de la bahía de Cochinos. A raíz de esta operación fallida, el principal redactor de discursos y consejero cercano de John F. Kennedy, Ted Sorensen, dijo en una entrevista: "Siempre he pensado que el lema de la CIA debería ser: a menudo equivocados, pero nunca dudando". Por eso, a menudo, cuando se habla de la CIA, se utiliza esta frase: Often wrong, but never in doubt. Es decir, a menudo equivocados, pero nunca dudando. De hecho, la frase tuvo tanto éxito que se utiliza en otros ámbitos, como la política.

En Catalunya no tenemos la CIA, pero tenemos el CEO. Quien no se conforma es porque no quiere. Al CEO, después de unos cuantos años, y a pesar de su reconocido prestigio, también le podemos atribuir el eslogan de Sorensen: "A menudo equivocados, pero nunca dudando". Porque, si bien es cierto que muchas veces los resultados de sus Barómetros han quedado desmentidos por la realidad de los resultados de las elecciones, no hay duda de que sus encuestas condicionan las estrategias políticas de gobierno y partidos.

Que este silencio de cinco meses se produzca cuando a Pedro Sánchez lo que más le conviene es paz en Catalunya, chirría

He citado el prestigio reconocido del CEO, hecho que se pondrá en riesgo si lo que ha pasado en la publicación de este Barómetro —previsto para ser publicado en el mes de marzo— vuelve a pasar. Hay organismos públicos que tienen que funcionar puntualmente. El CEO es uno. Su director está obligado, ¡por ley!, a aprobar un plan anual con el contenido y la periodicidad de los estudios previstos. Presentar la primera oleada del Barómetro cuando ya se debería haber presentado la segunda está muy mal. El Barómetro hace unos veinte años que se publica. Si realmente ha habido un retraso tan importante por un error administrativo es grave. Pero que este silencio de cinco meses se produzca cuando a Pedro Sánchez lo que más le conviene es paz en Catalunya, chirría.

Más allá de esta muestra de mala gestión, que políticamente es relevante porque ha alterado el ritmo normal de lectura de la opinión pública catalana —que supongo que los grupos parlamentarios ya se ocuparán de aclarar— están los resultados. Tal como el sospechoso retraso de la publicación del Barómetro cuando más lo necesitaba el PSOE nos puede hacer venir a la cabeza alguna novela de la CIA, lo que nos cuenta la encuesta nos recuerda su eslogan no oficial: "A menudo equivocados, pero nunca dudando". Así es como parece que los catalanes quieren los liderazgos políticos. Les concede el beneficio del error —pasado o futuro— pero no perdona la duda, la poca claridad en los objetivos, en los liderazgos y en los posicionamientos. Y dos constantes que se van repitiendo ola tras ola que deberían ser bien valoradas por el independentismo. La primera es que el 45% de la población quiere la independencia y el modelo preferido de relación con España es el estado propio. Normalidad. La segunda, también muy mala para el PSC, es que el PSC no crece sino que decrece. Gobierna en todas partes, tiene volcados a ayudarles a todos los que dicen que cuando se impone un 50% es normalidad, pero cuando se impone el otro es división, y bajan. Nunca en duda.