La lección política más importante del accidente es la prueba de para qué sirve el consenso. Desde el impacto a las 19:45, la coordinación entre administraciones ha sido eficaz, alejada de ventajismos. En la misma madrugada salieron el presidente Juanma Moreno Bonilla, su consejero de Sanidad y el ministro Óscar Puente desde el puesto de mando en la estación de Atocha. Los servicios de emergencias y la información del Ministerio respondieron un solo cuerpo. “Chapó, todo bien”, decía Óscar Puente. “No es fácil gestionar esto, pero se está haciendo con profesionalidad, con mucho rigor y responsabilidad”, replicaba Alberto Núñez Feijóo.

Esa foto del gobierno andaluz y central, inédito hasta ahora, evidencia a quien ha usado el dolor en caliente como munición política. Un VOX fuera de sitio que llama mafia al gobierno y aprovechaba la jornada para romper con María Guardiola en Extremadura. Y ha servido de escudo para la desinformación y sus desinformantes. La escenificación de Moreno Bonilla recibiendo a Pedro Sánchez en la zona cero ha roto una dinámica tóxica desde la DANA, en Valencia, a los incendios de Castilla y León. Todos los partidos —menos VOX— suspendieron su agenda en cadena. Hasta Iryo se ha unido a Renfe para ponerse del lado de las víctimas, cooperando para que la investigación avance. El consenso evidencia el "solo el pueblo salva al pueblo" de VOX durante la DANA frente a unos servicios públicos que han funcionado en toda su extensión. Emergencias, psicólogos, bomberos, la UME y una sociedad civil impecable en la reacción y solidaridad.

El accidente se califica de “extraño”, una vaga definición si no fuera porque es difícil de explicar, sumado al descarte de los datos que hay. El vagón de Iryo descarrila de cola en una recta, con velocidad por debajo de la permitida. Sobre el posible fallo del material rodante, es un tren de hace cuatro años, revisado hace cuatro días. “Iryo cumple con el mantenimiento”, según Puente, aunque se investiga el fallo del material. La rotura de la vía fotografiada durante la inspección ocular muestra un trozo de rail desprendido. Pudo ser causa o consecuencia. Si es lo primero, la responsabilidad será de Puente. Pero para conocer ese detalle falta mucho. La infraestructura y el acero de la vía tiene “difícil explicación” y apunta a una congruencia de factores, un “fallo múltiple” como en cada accidente de esta dimensión. Y de lo técnico a la fatalidad. El breve mordisco de tiempo que pudo evitar la colisión si el Alvia llega a pasar 20 segundos más tarde.

El primer accidente en la Alta Velocidad tiene que abrir debates obligatorios más allá de las causas del accidente

Las hipótesis y especulaciones son obligadas para los expertos. La línea Madrid-Sevilla está “prácticamente renovada”, según Puente. Una línea “mantenida” con una inversión de 700 millones de euros en mayo y que obligará a una auditoría de esos trabajos. El primer accidente en la Alta Velocidad tiene que abrir debates obligatorios más allá de las causas del accidente. La competencia entre operadores implica mejorar el mantenimiento, revisar los trenes con más peso (como los de Iryo) y reforzar unos servicios que han pasado de 476 kilómetros en 1992 a 4000 Km en 2025, la segunda potencia después de China en kilómetros de alta velocidad. Unos servicios que fallan demasiado a menudo y ahora han dejado a unos usuarios con el temor infundado e inevitable de la repetición. El trauma humano del luto y el shock están ya grabados en la historia y presente de los peores accidentes mortales. Todos hemos cogido esos trenes y repetido esos trayectos truncados alguna vez.

Quedan todavía horas muy difíciles. Cuerpos por sacar, trabajos que se van a demorar en el tiempo y la confirmación de las peores sospechas para las víctimas de quienes han perdido a los suyos en los dos vagones bloqueados y convertidos en dos amasijos de hierros sin abrir. Hoy tocaba el talante político, la unidad de la acción política. Enseguida llegará la batalla por las responsabilidades. La batalla campal contra Óscar Puente, aunque todavía no se le puedan imputar responsabilidades directas. Tocan las explicaciones, la celeridad en la investigación y esclarecer qué ha ocurrido. Lo malo de haber confundido la labor de oposición con convertirla en tierra abonada de la antipolítica es que el día de después haya sido una excepción. El accidente reciente más trágico de la historia ferroviaria lo merecía. En esos dos trayectos truncados, hay toda una sociedad que siente que iba dentro.