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Muchos conductores lo hacen casi sin darse cuenta. Ven un semáforo en rojo, un atasco o una glorieta y pisan el embrague al mismo tiempo que el freno. Es un gesto muy habitual, aprendido en ocasiones por costumbre y no por necesidad. Sin embargo, tanto los profesores de autoescuela como la Dirección General de Tráfico (DGT) advierten de que esta práctica no es la más adecuada y puede provocar un desgaste prematuro del sistema de frenado.

El motivo es sencillo. Cuando se pisa el embrague demasiado pronto, el motor deja de estar conectado a las ruedas. En ese instante desaparece el llamado freno motor, una ayuda natural que contribuye a reducir la velocidad del vehículo sin depender únicamente de los frenos. Como consecuencia, toda la frenada recae sobre los discos y las pastillas, que deben realizar un esfuerzo mucho mayor para detener el coche.

Consejo de los expertos y de la DGT

La DGT lo ha recomendado a través de sus canales informativos. El organismo explica que el embrague solo debe utilizarse cuando sea realmente necesario cambiar de marcha o evitar que el motor se cale al llegar prácticamente a la detención. Mantenerlo pisado durante toda la frenada incrementa el uso de los frenos y elimina una herramienta muy útil para conducir de forma más eficiente y segura.

Publicación de la DGT en X

Pero, ¿qué es exactamente el freno motor? Se trata del efecto que se produce cuando el conductor levanta el pie del acelerador o reduce una marcha sin desacoplar el motor de la transmisión. El propio motor genera una resistencia mecánica que ayuda a disminuir la velocidad del vehículo. Es una retención completamente natural y muy eficaz, especialmente cuando se utiliza de forma correcta junto al freno convencional.

El freno motor es clave en la reducción del desgaste de algunos componentes

Este recurso resulta especialmente importante en los descensos prolongados. Si el conductor baja una pendiente manteniendo el embrague pisado, los frenos deben soportar todo el trabajo durante mucho más tiempo. El exceso de temperatura puede provocar una pérdida de eficacia conocida como fatiga de los frenos o fading. En situaciones extremas, el pedal sigue funcionando, pero el coche necesita muchos más metros para detenerse porque los frenos han perdido capacidad de frenado.

Pedales de un coche

Además de aumentar la seguridad, aprovechar el freno motor también reduce el desgaste de componentes como discos y pastillas. Incluso puede contribuir a disminuir ligeramente el consumo de combustible en determinadas situaciones, ya que muchos motores modernos cortan la inyección cuando el vehículo rueda retenido por el propio motor y sin acelerar.