No es que sea precisamente ningún secreto que el mercado de los coches de segunda mano ha aumentado su volumen de forma notable en España en los últimos años. Los motivos por los cuales cada vez más conductores buscar el coche es usado son muchos, entre ellos el hecho de que evidentemente son modelos más baratos que los modelos nuevos, así como el hecho de que comprarse un coche de segunda mano implica una entrega inmediata, algo que no ocurre con los coches nuevos, que cuentan con tiempos de fabricación cada vez más elevados.
No es casualidad entonces que cada vez sean más las marcas que incluso promocionen en sus propias páginas web y en sus propios concesionarios los vehículos usados, entre otras cosas porque saben que son vehículos que la mayoría de los casos tienen pocos kilómetros que por lo tanto siguen siendo opciones muy apetecibles para aquellos conductores que no quieran esperar varios meses a la hora de tener un coche.
Eso sí, es importante tener en cuenta varios factores a la hora de comprar un coche de segunda mano, especialmente si se compra a un particular. Es evidente que si se compra a una marca directamente el coche ha pasado toda la revisiones que tocan y no existe ningún tipo de posibilidad de fraude en este sentido, algo que no ocurre si se compra de particular a particular, donde hay varios riesgos.
Los principales riesgos a la hora de comprar un coche usado
Uno de los principales riesgos pero que ocurre cada vez menos en nuestro país es el derivado del fraude de la modificación del kilometraje. Un fraude que pasa por recortar la cantidad de kilómetros reales que ha realizado el coche de tal manera que así se puede vender a un precio mayor. Evidentemente el problema en este caso es que estaremos pagando un precio mucho más elevado por un modelo que no está en las condiciones en las que el vendedor apunta.
Pero seguramente el principal riesgo es que el coche de segunda mano que estamos comprando tenga algún tipo de daño que no se ve a simple vista y que aparezca al cabo de pocos kilómetros en forma de una avería que no sea precisamente barata.
Es por eso que lo más recomendable siempre a la hora de comprar un coche de segunda mano es tener a mano el historial de mantenimiento así como, siempre que se pueda, acudir a nuestro taller de confianza con el modelo en concreto para que se lleve a cabo una revisión general de su estado, especialmente en lo que se refiere al motor y a la electrónica, dos de las partes en las que las averías de la vez acaban siendo más costosas.
