Mazda podría dedicar todos sus recursos a fabricar SUV. Sería la decisión más lógica comercialmente. Sin embargo, continúa reservando un espacio para el MX-5, un deportivo pequeño, elegante y ligero. Esa resistencia explica por qué muchos lo consideran el mejor modelo de su historia. También demuestra que conducir puede seguir siendo divertido frente a cualquier tendencia actual.
BMW Z4, Jaguar F-Type y MINI Cabrio juegan con más potencia, lujo o imagen. El Mazda responde de otra manera. Se conforma con dos plazas, un motor sencillo y una carrocería compacta. No pretende impresionar desde una ficha técnica. Busca que cada curva, cambio de marcha y aceleración conecten directamente con el conductor durante una escapada de domingo. Y, sobre todo, que los compradores no se arruinen.
Un deportivo de los que ya no quedan
Su tamaño es parte fundamental de la experiencia. Mide solo 3,92 metros de largo y 1,24 metros de alto. La batalla se queda en 2,31 metros. Estas proporciones permiten colocarlo con precisión y sentirlo ágil en cualquier carretera realmente estrecha. El maletero de 127 litros obliga a viajar ligero, pero también define claramente sus prioridades.
Mazda ofrece dos configuraciones de carrocería. La versión descapotable arranca en 31.080 euros al contado o 30.280 euros financiados. No es un capricho barato, aunque cuesta considerablemente menos que muchos deportivos rivales. A cambio, proporciona una experiencia difícil de encontrar: conducir cerca del suelo y escuchar directamente todo cuanto sucede alrededor durante cualquier jornada de verano.
Su motor atmosférico 1.5 Skyactiv-G desarrolla 132 CV y 152 Nm. Puede parecer modesto en una época repleta de potencias desorbitadas. Sin embargo, encaja con la filosofía del coche. Se asocia a una caja manual de seis velocidades y envía la fuerza al eje trasero. Aquí, verdaderamente, menos es más.
No es el más rápido de la clase, pero cumple de sobras
Acelera de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos y alcanza 204 km/h. No gana carreras de aceleración contra un Z4. Tampoco lo necesita. Su atractivo aparece en carreteras reviradas, donde importan el equilibrio, el tacto del cambio y la rapidez de reacciones en cualquier tramo de montaña. El consumo medio queda en 6,3 l/100 km.
El acabado Prime-Line ya incluye llantas de 16 pulgadas, faros LED y aire acondicionado. Añade pantalla táctil de 8,8 pulgadas, navegador, Apple CarPlay y Android Auto. También incorpora arranque sin llave, volante de cuero y sensores posteriores. La tapicería negra y los mandos sencillos mantienen una presentación clásica y funcional desde la versión más accesible. Mientras que la seguridad contempla mantenimiento de carril, detector de fatiga, reconocimiento de señales y asistente inteligente de velocidad.
