Santi Millán, sobre su vida antes de ser actor: “Trabajé en un matadero”

Antes de convertirse en uno de los rostros más conocidos de la televisión y el cine en España, Santi Millán pasó por trabajos que poco tenían que ver con los focos. Uno de ellos fue en un matadero, una experiencia que forma parte de esa etapa previa en la que todavía no podía vivir de la interpretación y tenía que buscarse la vida como muchos otros jóvenes.

El actor ha explicado en distintas ocasiones que sus primeros años profesionales estuvieron lejos de ser lineales y sencillos. Antes de consolidarse en la interpretación pasó por empleos muy diferentes, y trabajar en un matadero es probablemente uno de los que más sorprenden al conocer su trayectoria actual.

Mucho antes de la televisión hubo trabajos muy distintos

La historia de Millán ayuda a romper con la idea de que una carrera artística empieza directamente sobre un escenario o delante de una cámara. Como ocurre con muchos actores, hubo una etapa de transición en la que los ingresos llegaban de trabajos sin relación con la profesión que realmente quería desarrollar.

Santi Millán   Gtres (1)
Santi Millán Gtres (1)

Ese tipo de experiencias también obligan a convivir con horarios, rutinas y responsabilidades que nada tienen que ver con el mundo creativo. En su caso, el contraste resulta especialmente llamativo si se compara aquel trabajo con su posterior carrera en programas de televisión, series, películas y teatro.

La interpretación llegó después, no desde el principio

Millán terminaría encontrando su espacio como actor y comunicador, pero antes tuvo que atravesar una etapa mucho más incierta. Esa parte de su biografía muestra hasta qué punto una trayectoria profesional puede cambiar por completo con los años. Trabajar en un matadero no fue, evidentemente, el destino al que aspiraba, sino una forma de ganarse la vida antes de que aparecieran oportunidades dentro de la interpretación. Y precisamente por eso el recuerdo tiene fuerza: permite ver al personaje público desde un lugar mucho más cotidiano.

Con el tiempo llegaron los proyectos que lo hicieron reconocible y la posibilidad de dedicarse de lleno a lo suyo. Pero aquella etapa previa siguió formando parte de su historia. La frase “trabajé en un matadero” resume bien ese contraste entre dos mundos completamente distintos. Antes de cámaras, platós y escenarios, Santi Millán también conoció trabajos duros y alejados de la profesión que terminaría definiendo su vida.