Marc Márquez negocia su continuidad con Ducati desde la posición más sólida posible: es el vigente campeón del mundo y ya acumula nueve títulos en su trayectoria. Su llegada a la fábrica de Borgo Panigale culminó con la conquista del campeonato, reforzando la imagen de un binomio prácticamente imbatible. Sin embargo, el éxito deportivo no ha eliminado las diferencias estratégicas en la mesa de negociación.

Ducati pretende cerrar un acuerdo por dos temporadas completas. La intención de la marca italiana es clara: blindar al piloto más laureado de la parrilla y garantizar estabilidad en un proyecto que atraviesa su etapa más dominante. En un campeonato donde cada movimiento contractual altera el equilibrio competitivo, asegurar a Márquez a medio plazo supone consolidar su liderazgo técnico y deportivo.

El piloto, en cambio, maneja un planteamiento distinto. Su preferencia pasa por un contrato 1+1, con un primer año asegurado y una opción condicionada para la segunda temporada. Esta fórmula le permitiría mantener el control sobre su futuro en función del rendimiento real de la moto y del contexto del campeonato.

El 1+1 frente al contrato cerrado

No es ningún secreto que en MotoGP los ciclos competitivos pueden cambiar con rapidez. La actual superioridad técnica de Ducati no garantiza automáticamente la misma ventaja en el medio plazo. Márquez, pese a su condición de campeón, busca protegerse ante un eventual cambio de escenario que comprometa sus aspiraciones de seguir ampliando su palmarés.

Marc Márquez Ducati

El formato 1+1 responde precisamente a esa lógica. Permite evaluar la evolución técnica del proyecto sin quedar atado a un compromiso inamovible. Desde el punto de vista del piloto, no se trata de desconfianza, sino de gestión estratégica de una carrera que ya forma parte de la historia del campeonato.

Lo destacable en este caso es la cláusula específica que Márquez pretende incluir en el acuerdo. Más allá de la duración, el campeón solicita una condición que le permita desvincularse si la Ducati deja de ofrecer garantías competitivas. Esa cláusula introduciría un elemento de flexibilidad poco habitual en contratos de este nivel.

Honda como opción latente

La inclusión de esa condición no es casual. Honda atraviesa un periodo de reconstrucción, pero continúa siendo uno de los actores con mayor capacidad industrial y tradición ganadora. Para Márquez, la marca japonesa representa una etapa crucial de su trayectoria y un entorno donde alcanzó gran parte de sus éxitos anteriores.

La cláusula buscada tendría un objetivo concreto: abrir la puerta a un eventual regreso a Honda si Ducati no mantiene el nivel necesario para luchar por el título. No implica una salida inmediata ni una negociación paralela activa, pero sí constituye una garantía estratégica ante posibles cambios en el equilibrio técnico del campeonato.

Para Ducati, aceptar esa condición supone asumir un riesgo evidente. Blindar a su vigente campeón durante dos años sin restricciones garantizaría estabilidad absoluta. Permitir una vía de escape hacia un rival directo introduce incertidumbre en un proyecto que aspira a prolongar su hegemonía.

La negociación refleja dos visiones complementarias pero no idénticas. Ducati prioriza la continuidad cerrada; Márquez, aun siendo campeón y con nueve coronas en su palmarés, busca mantener margen de decisión sobre su futuro. El desenlace no solo definirá su trayectoria inmediata, sino que también marcará el equilibrio de fuerzas en el mercado de pilotos de las próximas temporadas.