Paca, una jubilada de 77 años, se enfrenta a uno de los momentos más duros de su vida. Con una pensión de 1.200 euros al mes ha recibido una orden de desahucio para el próximo 23 de febrero. Tras toda una vida trabajando y sacando adelante a cinco hijos sola, se encuentra al borde de quedarse sin techo, mientras le proponen ir a una residencia gestionada por monjas. “Me quieren deshauciar”, cuenta con impotencia.
La historia de Paca es también la historia de una vida llena de sacrificio. Llegó a ocupar una vivienda de la empresa municipal destinada a su hijo, que se marchó a Brasil y nunca le reconoció formalmente como inquilina ni le abonó ningún pago. Ahora, a sus 77 años, la única alternativa que le ofrecen es abandonar su hogar y mudarse a un lugar en el que no quiere estar ni en el que se sentiría nada cómoda.
La jubilación no cubre todas las necesidades
Paca cuenta que con 1.200 euros al mes no es suficiente para mantener una vida digna por sí sola. Entre gastos básicos, alimentación, luz y medicamentos, la pensión se queda muy alejada de lo necesario para vivir hoy en día. La idea de mudarse a una residencia donde no ha elegido vivir añade un estrés adicional a su situación tan delicada. La jubilada se siente castigada por un sistema que no protege a quienes han trabajado toda su vida sin pareja que apoye sus derechos.
@informativost5 El testimonio de Paca, pensionista de 77 años, a la que el problema de la vivienda en España le obliga a abandonar su casa en los próximos días: "Nos están desahuciando a los ancianos" #noticias #noticiastiktok #news
♬ sonido original - Informativos Telecinco - Informativos Telecinco
La situación también pone de manifiesto la falta de coordinación entre la gestión de viviendas municipales y los derechos de las personas mayores. Paca reclama que se reconozca su derecho a permanecer en la vivienda, donde ha vivido y cuidado de su familia durante décadas, y no verse desplazada sin opción de negociación.
Una historia que refleja problemas mayores
El caso de Paca no es un hecho aisaldo. Muchos mayores con pensiones limitadas se enfrentan a desahucios o reubicaciones forzosas por parte de administraciones o familiares. Las soluciones ofrecidas, como residencias religiosas o institucionales, no siempre respetan la autonomía y la dignidad de los afectados o incluso sus propias creencias.
Paca insiste en que no ha trabajado toda su vida para vivir así. Ha luchado sola, ha criado a sus hijos, he pagado todas sus cuentas y ahora quieren obligarla a dejar su hogar. Así pues, la historia de Paca refleja la vulnerabilidad de muchos jubilados ante decisiones administrativas y familiares que pueden cambiar sus vidas de manera drástica en cuestión de días.