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Cada verano aumenta la presencia de radares, controles de velocidad y helicópteros Pegasus en las carreteras españolas. También crece el número de multas. Sin embargo, los especialistas recuerdan que no todas las sanciones son inamovibles. De hecho, cada año se anulan miles de expedientes porque no cumplen todos los requisitos legales exigidos durante su tramitación.

El incremento de la vigilancia responde al aumento de la siniestralidad. La Dirección General de Tráfico (DGT) cerró el pasado mes de junio con 142 fallecidos en 123 accidentes mortales, la cifra más elevada desde 2010. Además, durante la Operación Salida se prevén 42,8 millones de desplazamientos, un 3 % más que el verano anterior. Para reforzar el control, la DGT ha incorporado 33 nuevos radares fijos y de tramo repartidos por distintas comunidades autónomas.

Nuevo radar de la DGT

Si te ponen una multa este verano, debes saber esto

Ahora bien, la existencia de un radar o de un vuelo de Pegasus no significa que cualquier denuncia sea automáticamente válida. Según explican los expertos de Pyramid Consulting, en una información recogida por Autobild, muchas sanciones terminan anulándose por errores en las pruebas aportadas o por defectos durante el procedimiento administrativo.

Uno de los motivos más habituales tiene que ver con la prueba fotográfica. La normativa exige que el expediente permita identificar con claridad el vehículo, la vía y las circunstancias de la supuesta infracción. Si únicamente se incorpora una imagen ampliada de la matrícula o fotografías que no permiten contextualizar correctamente el hecho denunciado, el conductor puede alegar una insuficiencia probatoria, circunstancia que en numerosos casos ha provocado la anulación de multas.

Otro aspecto importante son los márgenes de error de los radares. Todos los cinemómetros están sujetos a tolerancias técnicas fijadas por la normativa metrológica. En los radares fijos nuevos ese margen es de 3 km/h o un 3 %, mientras que en determinados dispositivos móviles puede alcanzar 7 km/h o un 7 %. Si la sanción no aplica correctamente esa tolerancia o la Administración no justifica el cálculo realizado cuando el conductor lo cuestiona, el expediente puede presentar defectos relevantes.

Radar

La forma en que se comunica la multa también resulta decisiva. La Administración debe respetar los plazos y el procedimiento legal para efectuar las notificaciones. Si esos trámites no se realizan correctamente, el conductor puede verse privado de su derecho a presentar alegaciones, generándose una situación de indefensión que puede desembocar en la nulidad de todo el procedimiento.

Los especialistas recuerdan, por último, que un recurso solo prospera cuando existen motivos jurídicos concretos. No basta con discrepar de la sanción. Es necesario acreditar errores en las pruebas, incumplimientos de los márgenes de medición o defectos en la tramitación.