El Parlamento de Catalunya ha vivido este jueves una nueva sesión de máxima tensión política con un duro enfrentamiento entre Junts y el Govern durante la interpelación del diputado Albert Batet al consejero de la Presidencia, Albert Dalmau. El debate, que ya venía marcado por la polémica previa sobre un supuesto intento de bloqueo por parte del PSC, ha derivado en una trifulca dialéctica cargada de reproches. Batet ha iniciado su intervención agradeciendo a la Mesa que no haya aceptado lo que ha calificado de "intento de censura" del PSC, un episodio que ha considerado "insólito y sin precedentes" y que, a su parecer, pone en evidencia "uno de los principales problemas de este Gobierno: la falta de respeto al Parlament y a la separación de poderes". En este sentido, ha reivindicado el papel de la cámara legislativa y ha advertido que el ejecutivo tiene la obligación de cumplir los acuerdos aprobados por mayoría.
El diputado de Junts ha cargado con contundencia contra el Govern, al que ha descrito como "débil" por su representación parlamentaria de 42 diputados e "incapaz de garantizar estabilidad política". Según Batet, esta debilidad obliga aún más al ejecutivo a cumplir tanto los acuerdos de investidura como las resoluciones del Parlament, un compromiso que, según ha denunciado, se está vulnerando de manera reiterada. "No basta con firmar acuerdos, se deben cumplir", ha insistido, acusando al PSC de seguir el mismo patrón que el PSOE: "dicen una cosa, firman otra y hacen la contraria". El dirigente juntaire ha ido más allá y ha acusado directamente a el Govern de estar "sometido al PSOE" y de priorizar los intereses de Pedro Sánchez por delante de los de Catalunya. "Ninguna exigencia con la Moncloa. Siempre es antes el PSOE que Catalunya", ha espetado.
Batet ha desplegado también una crítica global a la acción de gobierno, calificándolo de "mal gestor y negligente" y apuntando directamente a varios consejeros, a los que ha atribuido crisis de gestión, falta de iniciativa o decisiones erróneas. En este contexto, ha dibujado un escenario político complicado para el ejecutivo en el tramo final de la legislatura: "Le vienen dos años de calvario", ha advertido a Dalmau, augurando dificultades para mantener apoyos y una creciente soledad parlamentaria.
Dalmau reivindica el trabajo del ejecutivo
La respuesta del conseller de la Presidencia ha sido inmediata y con tono irónico. Dalmau ha calificado la intervención de Batet de "especie de performance a la que solo le han faltado ripios" y ha rechazado frontalmente la idea de un Govern débil. "Hemos aprobado los presupuestos y doce proyectos de ley en esta legislatura. Esto no es debilidad, es gobernar", ha defendido. El conseller ha reivindicado la capacidad del ejecutivo para llegar a acuerdos y "tender la mano" a los grupos parlamentarios, asegurando que el Govern está centrado en "poner las energías del país en los problemas reales de la ciudadanía". En este sentido, ha puesto en valor iniciativas en ámbitos como la vivienda —con un incremento de la construcción—, la salud —con proyectos como el nuevo Campus Clínic o el Trueta— y la seguridad, destacando el acuerdo para ampliar el cuerpo de Mossos d'Esquadra hasta 25.000 agentes y la reducción de los delitos.
Dalmau también ha aprovechado para contraatacar y reprochar a Junts "la falta de propuestas en positivo" durante la interpelación. "No he escuchado ninguna propuesta", ha afirmado, instando al partido de Batet a decidir qué rol quiere jugar en la legislatura. El conseller ha puesto sobre la mesa debates clave como el nuevo sistema de financiación o la condonación de la deuda del FLA, preguntándose si Junts contribuirá a desbloquearlos o "pondrá palos en la rueda".
"Estarán solos con 42 diputados"
En la réplica, Batet ha mantenido el tono duro y ha insistido en los incumplimientos del Govern, citando ejemplos concretos como la falta de actuaciones en Rodalies, el retraso en infraestructuras o la no ejecución de resoluciones aprobadas pel Parlament. También ha acusado al ejecutivo de hacer "publicidad engañosa" y de actuar con "arrogancia y prepotencia", advirtiendo que los incumplimientos no afectan solo a los partidos, sino directamente "a los catalanes y catalanas". El diputado de Junts ha reiterado su pronóstico de una legislatura complicada para el Govern, apuntando que sus socios parlamentarios podrían desmarcarse en los próximos meses, dejando al ejecutivo aún más expuesto. "Estarán solos con 42 diputados", ha afirmado, insistiendo en la idea de un Govern sin solidez.
Dalmau ha cerrado el debate con un nuevo reproche directo a Batet, a quien ha acusado de ser "un profeta del desastre y un desastre como profeta". El conseller ha negado la visión de una Catalunya colapsada y ha defendido que el país está "vivo" y con capacidad de afrontar los retos de futuro. "Este relato en blanco y negro no corresponde a la realidad", ha asegurado.