Como bien saben en todas y cada una de las marcas potentes a nivel europeo, a partir de 2035, y a no ser que las cosas cambien, ya no se podrán vender en Europa modelos que no cuenten con un motor cien por cien eléctrico. En este sentido, cabe destacar que son muchos los fabricantes que llevan ya años apostando por ir ofreciendo cada vez más modelos eléctricos en sus catálogos.
Un proceso de transición que está provocando que en Europa se vivan realidades muy diferentes, siendo una muy buena prueba de ello que, contando con las ventas de los tres primeros meses de este 2023, el modelo más vendido en las carreteras del Viejo Continente ha sido el Tesla Model Y, mientras que el segundo modelo más matriculado en Europa ha sido el Dacia Sandero, dos modelos muy diferentes, con precios muy diferentes, uno con una mecánica eléctrica y el otro con una mecánica de combustión y, sobre todo, dirigidos a dos tipos de conductores muy diferentes, uno con un gran poder adquisitivo y el otro que busca un modelo low-cost.
Pero uno de los principales problemas que tenemos en nuestro país con los coches eléctricos es la red de cargadores a lo largo de la geografía española. Un problema que para muchos fabricantes es el que realmente está condicionando que el auge del modelo eléctrico en España no sea el mismo que tienen otros mercados en Europa.
El problema de los cargadores para eléctricos en España
Si bien es cierto que la mayoría de los conductores que se compran un coche eléctrico lo hacen porque saben que la inmensa mayoría de sus trayectos van a ser por entornos urbanos e interurbanos, y que, además, teniendo un cargador en casa, la autonomía nunca va a ser un problema, uno de los principales motivos por los cuales aún la gente duda es porque son modelos en los que los largos viajes pueden suponer un problema precisamente por la autonomía.
En este sentido, un dato acaba siendo demoledor y se posiciona como uno de los mejores argumentos de los que están en contra de los eléctricos como coches que realmente hoy en día ya puedan sustituir a los de combustión tradicional, y es que tan solo el 21% de las estaciones de carga actualmente en nuestro país son estaciones de carga rápida, estaciones que ofrecen potencias superiores a los 22 kWh.
No es que sea precisamente ningún secreto que, si bien es cierto que muchos conductores no tienen ningún problema a la hora de parar de vez en cuando en un largo viaje para cargar su coche eléctrico, lo que sí representa un problema es que el tiempo de carga en estas paradas sea muy superior al que debería ser si la inmensa mayoría de las estaciones fueran de carga rápida. De ahí que, al menos de momento, muchos descarten a los eléctricos.
