Las autoridades británicas han detectado un aumento preocupante de los casos de suplantación de identidad en los exámenes para obtener el carnet de conducir. Cada vez más personas recurren a “dobles”, es decir, a terceros que se presentan en su lugar a las pruebas oficiales, una práctica ilegal que está creciendo en Reino Unido y que pone en riesgo la seguridad vial.

Este fenómeno, vinculado al mercado negro del carnet de conducir, ha encendido las alarmas entre los organismos responsables del tráfico y la formación vial.

Un fraude cada vez más organizado

Lejos de tratarse de casos aislados, el uso de dobles se ha convertido en una práctica estructurada, con intermediarios que ofrecen el servicio a cambio de grandes sumas de dinero. En muchos casos, se trata de personas que ya poseen el carnet y que se presentan al examen teórico o práctico haciéndose pasar por el aspirante real.

El fraude se basa principalmente en la similitud física entre el candidato y el doble, aprovechando fallos en los controles de identidad o documentación falsificada.

Por qué algunos recurren a este método

Las razones detrás de este aumento son diversas. Por un lado, está la presión por obtener el carnet rápidamente, ya sea por motivos laborales o personales. En Reino Unido, el permiso de conducir es clave para acceder a muchos puestos de trabajo, especialmente fuera de las grandes ciudades.

examen conducir

Por otro lado, también influye el miedo al suspenso, el coste acumulado de las clases prácticas y la percepción de que los exámenes son cada vez más exigentes. Todo ello empuja a algunos aspirantes a buscar atajos ilegales.

Grandes cantidades de dinero en juego

Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades es el alto precio que se paga por estos servicios. En algunos casos, las cantidades superan con creces el coste de obtener el carnet por la vía legal, lo que demuestra hasta qué punto algunos están dispuestos a arriesgarse.

Este dinero alimenta un mercado negro que no solo afecta al sistema de exámenes, sino que también puede estar vinculado a otras actividades fraudulentas.

Un riesgo directo para la seguridad vial

Más allá del fraude administrativo, el mayor problema es el impacto en la seguridad en las carreteras. Cuando una persona obtiene el carnet sin haber superado las pruebas reales, se pone al volante sin la formación ni los conocimientos necesarios.

Esto incrementa el riesgo de accidentes, no solo para el propio conductor, sino para el resto de usuarios de la vía. Las autoridades recuerdan que los exámenes no son un mero trámite, sino una garantía mínima de que el conductor está preparado para circular.

Refuerzo de controles y medidas de seguridad

Ante esta situación, Reino Unido está reforzando los sistemas de verificación de identidad en los centros de examen. Se están implementando controles más estrictos, revisión exhaustiva de documentación y el uso de tecnologías que dificultan la suplantación.

También se ha incrementado la colaboración entre organismos de tráfico y fuerzas de seguridad para detectar redes organizadas detrás de estos fraudes.

Consecuencias legales severas

Las personas implicadas en este tipo de prácticas se enfrentan a penas importantes, tanto quienes intentan obtener el carnet de forma fraudulenta como los dobles que se presentan a las pruebas. Las sanciones pueden incluir multas elevadas, penas de prisión y la prohibición de presentarse a nuevos exámenes durante años.

Además, si se demuestra que una persona ha estado conduciendo con un carnet obtenido de forma ilegal, el castigo puede ser aún mayor.

Un síntoma de un problema más amplio

El auge de estas prácticas refleja un problema de fondo: la dificultad creciente para obtener el carnet y la presión social y económica asociada a él. Aunque nada justifica el fraude, el fenómeno pone sobre la mesa la necesidad de revisar los procesos, mejorar el acceso a la formación y reforzar la educación vial.

Seguridad y responsabilidad, por encima de todo

Las autoridades insisten en que obtener el carnet de conducir no debe ser visto como un obstáculo a superar a cualquier precio, sino como una responsabilidad. Conducir implica asumir riesgos y convivir con otros usuarios de la vía, y hacerlo sin la preparación adecuada tiene consecuencias graves.

El aumento del uso de dobles en Reino Unido sirve como advertencia: los atajos en seguridad vial siempre acaban pasando factura, tanto a nivel legal como en las carreteras.