Durante años, el Audi A3, el BMW Serie 1 o el Mercedes Clase A han sido las referencias entre los compactos de enfoque premium. Sin embargo, cada vez más conductores están mirando hacia otra dirección. El Mazda 3 ha conseguido hacerse un hueco gracias a una combinación muy difícil de igualar: calidad, diseño, eficiencia y un precio más competitivo.
Lo primero que sorprende de este modelo japonés es su cuidado diseño. Mazda lleva años apostando por una filosofía estética propia que ha envejecido extraordinariamente bien. A ello se suma una calidad de fabricación que nada tiene que envidiar a muchos fabricantes alemanes. Materiales agradables al tacto, buenos ajustes y una presentación muy cuidada forman parte de la receta.
Un compacto generalista con carácter premium
Sus dimensiones también lo convierten en una opción equilibrada para el día a día. Con 4,46 metros de longitud, una batalla de 2,72 metros y un maletero de 351 litros, ofrece espacio suficiente para una familia pequeña sin renunciar a una imagen deportiva y elegante. Además, mantiene un comportamiento dinámico que destaca por su equilibrio y confort de marcha.
La versión de acceso es probablemente una de las más interesantes del segmento. Utiliza un motor de gasolina 2.5 e-Skyactiv-G de 140 CV y 238 Nm de par máximo. Está asociado a una caja de cambios manual de seis velocidades y tracción delantera. Gracias a ello alcanza los 206 km/h, acelera de 0 a 100 km/h en 9,5 segundos y registra un consumo medio de apenas 5,9 litros cada 100 kilómetros.
Otro aspecto donde destaca es el equipamiento. Incluso el acabado Prime-Line incorpora elementos que muchos rivales reservan para versiones superiores. Encontramos llantas de aleación de 16 pulgadas, compatibilidad inalámbrica con Android Auto y Apple CarPlay, asistente de voz Alexa, control de crucero adaptativo, faros LED, sensor de aparcamiento trasero y una pantalla multimedia de 10,25 pulgadas.
Dos versiones mecánicas a elegir muy eficientes
Para quienes buscan más prestaciones existe una variante superior equipada con un motor 2.0 de 186 CV y 240 Nm. Esta versión reduce el tiempo de aceleración hasta los 8,2 segundos, alcanza los 216 km/h y, sorprendentemente, homologa un consumo de solo 5,4 litros cada 100 kilómetros. Una combinación poco habitual entre rendimiento y eficiencia.
Y en cuanto al precio, la gama arranca en 26.265 euros al contado o 25.565 euros financiados, mientras que la versión de 186 CV parte de 32.565 euros. Son cifras difíciles de ignorar cuando muchos compactos premium superan claramente esos importes.
