Como bien saben los que utilizan el coche a diario y, por lo tanto, los que acuden de forma más habitual a las gasolineras, en los últimos tiempos el precio de la gasolina ha aumentado enormemente respecto al que tenía hasta hace no mucho tiempo. En este sentido, hasta hace apenas unos meses el Gobierno optó por ofrecer una serie de ayudas a través de una rebajas en el precio final de cada repostaje.
Sin embargo, ahora ha sido Repsol, una de las compañías más importantes del sector, la que ha optado por ofrecer otro tipo de ayuda, en este caso una ayuda que a la larga le beneficiará y, además, forma parte de un nuevo proyecto de investigación que puede acabar siendo clave para las carreteras europeas.
Y es que recientemente se ha conocido que, si bien es cierto que en Europa la idea es que a partir de 2035 tan solo se vendan modelos con motores eléctricos, la Unión Europea está abriendo la puerta para que, a partir de esa fecha, también se puedan vender en Europa modelos de combustión pero que funcionen con carburantes que no dejen ningún tipo de huella medioambiental, es decir, combustibles sintéticos neutrales.
La ‘ayuda’ de Repsol: 30 céntimos por la entrega de un litro de aceite usado
Dentro del proceso de fabricación de estos combustibles parece ser que el aceite usado puede acabar siendo un elemento clave, de ahí que Repsol haya optado por empezar una campaña interesante en este sentido.
Una campaña que pasa por un descuento de 0,30 € por cada litro de aceite de cocina usada que los clientes entreguen en sus gasolineras. La rebaja se aplicará a la siguiente compra a través de la aplicación. De momento, esta iniciativa tan solo está disponible en las gasolineras de la Comunidad de Madrid, pero no sería de extrañar que, si acaba siendo exitosa, se acabe por ampliarla al resto de gasolineras en España. La idea es la de hacer uso de este aceite para la futura producción de combustibles que podrían utilizarse como alternativa a la gasolina y el gasóleo actuales.
Es evidente que no es una ayuda precisamente enorme pero no deja de ser una iniciativa interesante que, además, aunque sea poco, acaba repercutiendo también en el precio del repostaje.
No sería de extrañar por ello que en los próximos tiempos aparecieran nuevas campañas de este tipo. Se trata de estrategias que acaban beneficiando tanto a la propia marca como los consumidores y que, además, serán de gran ayuda para la industria, que no pasa precisamente por su mejor momento.
