No es que sea precisamente ningún secreto que la era de los motores de gasolina y diésel está cada vez más cerca de acabarse. Si bien es cierto que son muchos los fabricantes que siguen apostando por este tipo de motores, especialmente los de gasolina, entre otras cosas porque sabes muy bien que la era de los 100 × 100 eléctricos aún tardará en llegar, también lo es que poco a poco los eléctricos van mejorando en todos los sentidos.
Y es que es una de las principales diferencias que tienen los motores eléctricos respecto a los motores de combustión es que la potencia ya no es lo determinante en los eléctricos, sino la autonomía que les permiten tener sus baterías y, además, cuánto tiempo tarda en cargarse esa batería.
Es de sobra conocido que, por mucho que haya colas en la gasolinera, rellenar un depósito de gasolina de diésel es cuestión de minutos, y eso no ocurre, al menos a día de hoy, en los eléctricos, que tardan mucho más en cargar la inmensa mayoría de su batería. Lo normal es que en los eléctricos ya mejor dotados hoy en día se pueda cargar su batería desde un 10 a un 80 un 90 % en un periodo de unos 45 minutos, lo que obliga en muchos casos a hacer una pausa mucho mayor de la que muchos desearían.
Las baterías que se cargan en tan sólo 10 minutos
Es por eso que, más allá de que muchos fabricantes estén intentando diseñar y fabricar baterías que tengan una mayor autonomía, otro de los puntos importantes en este sentido es el de intentar aumentar al máximo la velocidad de recarga y, así, acortar los tiempos de carga.
En este sentido, hace apenas unos días el monovolumen chino Li Mega con la batería Qilin de CATL logró batir un récord muy significativo. Y es que paso de tener un 6 % de su batería a más de un 80 % en tan solo 11 minutos, lo que implica que este modelo es capaz de ganar hasta 500 km de autonomía en esos 11 minutos.
Para lograrlo lo hizo con un pico de carga de 552 kW y una curva de carga realmente extraordinaria ya que siguió cargando a una potencia de 300 kW una vez que llegó al 80%. De momento es tan solo un caso muy puntual en unas condiciones muy concretas, pero es un primer paso que anticipa que, en un futuro no muy lejano, no sería extraño que se pudiera recargar la inmensa mayoría de la batería de un eléctrico en un tiempo similar al que se tarda en pasar por una gasolinera.
