Nuevo giro de guion de Donald Trump. El presidente de Estados Unidos ha anunciado este martes la “suspensión temporal” del operativo militar Projecte Llibertat, desplegado para garantizar militarmente el paso de barcos por el estrecho de Ormuz, después de una petición de Pakistán “y de otros países”,  y con el objetivo de explorar la posibilidad de un acuerdo definitivo con Teherán. Trump ha informado de la decisión a través de Truth Social, donde ha atribuido la parada de la operación —en marcha desde el 3 de mayo— al “progreso considerable hacia un acuerdo” con Irán, sin ofrecer más detalles sobre las negociaciones. El dirigente republicano ha precisado, sin embargo, que el bloqueo naval estadounidense sobre Irán “se mantendrá en plena vigencia” y que la suspensión de este dispositivo concreto busca comprobar si el acuerdo “se puede materializar y firmar”. La decisión supone detener temporalmente el dispositivo de escolta y guiado de barcos en una de las rutas marítimas más sensibles y estratégicas del mundo. “El enorme éxito militar que hemos tenido durante la campaña contra Irán” fue uno de los factores que, según indicó, ha permitido avanzar hacia un escenario de negociación más favorable. Los medios estatales iraníes han presentado este anuncio como una victoria y aseguran que la pausa anunciada demuestra que Trump “ha reculado” después de sus “fracasos continuos” en el intento de reabrir esta ruta marítima clave para el comercio mundial. 

Solo ha durado un día

El Freedom Project (Proyecto Libertad) tenía como objetivo contribuir a restablecer el flujo de petróleo desde la región y favorecer el retorno gradual de la economía mundial a la normalidad, escoltando los barcos bloqueados fuera del golfo a través de esta vía marítima, que se encontraba prácticamente cerrada. Pero el Proyecto Libertad solo ha durado un día, después de que Teherán interpretara la medida como una provocación directa. “Advertimos a todos los barcos que tengan previsto transitar por el estrecho de Ormuz que el único paso seguro es el corredor anunciado previamente por Irán. Cualquier desvío hacia otras rutas es peligroso y provocará una respuesta contundente de la marina de la Guardia Revolucionaria iraní”, declaró en un comunicado difundido por la televisión estatal. 

Las fuerzas estadounidenses del Comando Central solo habían logrado garantizar el paso de un número reducido de barcos a través del estrecho. Además, en la región se han registrado ataques reiterados con pequeñas embarcaciones y drones, algunos de los cuales los Emiratos Árabes Unidos han atribuido a Irán. Según fuentes militares citadas por medios locales, los barcos estadounidenses se vieron obligados a ejecutar maniobras defensivas para asegurar la navegación durante el operativo de escolta de mercantes. El lunes, Washington aseguró haber atacado siete lanchas rápidas iraníes en el estrecho, mientras que Teherán afirmó haber efectuado disparos de advertencia contra un barco estadounidense. 

Las amenazas no intimidan al régimen persa

Horas antes, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, había asegurado que la ofensiva contra Irán iniciada el 28 de febrero, la llamada Operación Furia Épica“ha terminado” después de haber conseguido sus objetivos, y que ahora se abría una nueva etapa marcada por una operación “defensiva” destinada a facilitar la navegación por el estrecho de Ormuz. “La operación ‘Furia Épica’ ha finalizado. Tal como el presidente informó al Congreso, hemos concluido esta fase”, declaró Rubio en una rueda de prensa en la Casa Blanca. Días antes, Trump, Rubio y el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, y otros responsables estadounidenses habían dejado claro que la opción militar continuaba sobre la mesa. El mismo Trump afirmó este fin de semana que nuevos ataques dentro de Irán eran  “una posibilidad” si el régimen “hace algo malo” y había amenazado “con borrar a Irán de la faz de la Tierra”. Pero ni las amenazas ni las advertencias han conseguido intimidar al régimen iraní

Atraer a los iraníes a la mesa de negociaciones

Los analistas creen que la administración Trump alimenta esperanzas de que la suspensión del Projecte Llibertat contribuya a atraer a los iraníes de nuevo a la mesa de negociaciones. Los diversos comentarios de responsables estadounidenses, según informa la BBC, sugieren que los Estados Unidos tienen poco interés o poca voluntad de reanudar operaciones militares a gran escala, ya que esto podría desestabilizar aún más los mercados, disparar los precios y generar la oposición de amplios sectores de la población estadounidense. Trump también ha asegurado que está manteniendo conversaciones con Japón sobre la reapertura del estrecho y que espera abordar la cuestión con el presidente chino, Xi Jinping, durante su visita a China la próxima semana.