El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha admitido este jueves que la economía estadounidense se está beneficiando del aumento del precio del petróleo provocado por la crisis en el estrecho de Ormuz. En un mensaje publicado en Truth Social, el republicano ha subrayado que su país es actualmente el principal productor mundial de crudo y que, en consecuencia, el encarecimiento de la energía puede traducirse en más ingresos. “Estados Unidos es, con diferencia, el mayor productor de petróleo del mundo, así que cuando los precios del petróleo suben, ganamos mucho dinero”, ha afirmado. Sus palabras llegan en plena tensión en el mercado energético internacional después del bloqueo de Irán de este paso estratégico, por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo global. La escalada de los precios del crudo está impactando en la economía mundial y también en el bolsillo de los ciudadanos de Estados Unidos, que son quienes realmente asumen el aumento del coste del combustible en el país.
Cabe decir que Trump ha acompañado su polémica afirmación con un gran pero, en mayúsculas. El presidente ha remarcado que, por encima de cualquier impacto en los mercados energéticos, su prioridad es impedir que Irán desarrolle armamento nuclear. En el mismo mensaje, ha calificado a Teherán de “imperio malvado” y ha defendido que Estados Unidos debe evitar que el régimen islámico pueda amenazar la seguridad global. “De mucho más interés e importancia para mí, como presidente, es detener un imperio malvado, Irán, de tener armas nucleares y destruir Oriente Medio y, de hecho, el mundo. ¡No permitiré que esto pase nunca!”, ha afirmado.
La contraofensiva de Irán no se ha centrado solo en objetivos militares de Estados Unidos e Israel, sino que ha atacado también los puntos que golpean la economía mundial. Los bombardeos a petroleros y el cierre del estrecho de Ormuz han desatado una crisis del petróleo global. La República Islámica intenta infligir todo el mal posible, sobre todo a los países del Golfo, que obtienen beneficios multimillonarios de la exportación de crudo, para que estos presionen a la Casa Blanca a detener la guerra. Arabia Saudita, por ejemplo, mantiene vínculos económicos y militares con Estados Unidos, hasta el punto de que es el aliado más importante de Washington en la región después de Israel.
Por ahora, hasta seis petroleros se han visto afectados por los ataques de Irán desde principio de semana. Este miércoles, tres barcos fueron golpeados en el estrecho de Ormuz; y este jueves fueron atacados dos petroleros en aguas de Irak, además de otro barco cerca de los Emiratos Árabes Unidos. El resultado está claro: el barril de Brent ronda los 100 dólares, pese a que la Asociación Internacional de Energía (AIE) ha aprobado la liberación de 400 millones de barriles de petróleo.
