Trump aprueba un histórico acuerdo que permitirá a Arabia Saudita desarrollar un programa nuclear propio

Estados Unidos y Arabia Saudí ultiman un acuerdo que permitirá al reino del Golfo desarrollar un programa nuclear civil, un paso que podría convertir al país en una nueva potencia con capacidades nucleares en Oriente Medio. Según ha avanzado CBS News, la administración de Donald Trump prevé anunciar próximamente el pacto, que abrirá la puerta a la participación de empresas estadounidenses en la construcción de una planta para enriquecer uranio. Este material puede utilizarse como combustible para centrales nucleares, pero también es un componente clave para la fabricación de armas nucleares, lo que ha despertado preocupación entre los defensores de la no proliferación nuclear.

Según las informaciones publicadas, el acuerdo prevé que, después de completar un estudio conjunto con Estados Unidos, Arabia Saudí pueda obtener autorización para enriquecer uranio con el objetivo de producir combustible para uso civil en una instalación construida por empresas estadounidenses, lo que le evitaría depender de las importaciones. El pacto tendría una vigencia de 30 años y, de acuerdo con The Wall Street Journal, podría mover decenas de miles de millones de dólares.

Precisamente, la cuestión nuclear continúa en el centro de la tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán. Washington y Tel-Aviv han justificado sus ataques contra la República Islámica asegurando que pretendían impedir que desarrollara un arma nuclear, una acusación que el régimen de los ayatolás rechaza y niega que forme parte de sus planes. En este contexto, también pesan las declaraciones que el príncipe heredero y dirigente de facto de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, hizo en 2018, cuando aseguró que su país no tenía intención de dotarse de armas nucleares, pero advirtió que "sin duda, si Irán desarrollara una bomba nuclear", Riad haría "lo mismo tan pronto como sea posible".

Una alianza incómoda para Israel

El acuerdo también supone un cambio de equilibrios en Oriente Medio que puede incomodar todavía más a Israel. A pesar de que las administraciones estadounidenses han intentado durante años impulsar la normalización de las relaciones entre Riad y Tel Aviv en el marco de los conocidos como Acuerdos de Abraham, el pacto nuclear no ha quedado condicionado a este objetivo. Antes al contrario, el entendimiento refuerza el peso estratégico del reino del Golfo después de que Trump anunciara el pasado noviembre la designación de Arabia Saudí como aliado principal de Estados Unidos fuera de la OTAN, una distinción de fuerte valor político que también iba acompañada de la venta de hasta 48 aviones de combate F-35. Con el apoyo explícito de Washington, el reino saudí consolida sus aspiraciones de convertirse en una potencia regional con una capacidad de influencia cada vez mayor.