Donald Trump ha asegurado este domingo que el gobierno provisional iraní instaurado después de la muerte del ayatolá Alí Jamenei ha pedido abrir conversaciones con Washington y que él ha aceptado. “Quieren hablar y he accedido, así que hablaremos con ellos. Deberían haberlo hecho antes. Deberían haber cedido antes en algo que es muy práctico y fácil. Han esperado demasiado”, ha dicho en una entrevista telefónica con The Atlantic desde Mar-a-Lago. El presidente estadounidense no ha querido concretar cuándo se producirán los contactos. “No le puedo decir eso”, ha afirmado, antes de recordar que varios interlocutores iraníes de las negociaciones previas han muerto en los bombardeos. “La mayoría de esta gente ya no está. Algunos de los que estábamos tratando ya no están porque ha sido grande, ha sido un gran golpe. Deberían haberlo hecho antes. Se han pasado de listos”, ha remachado.

Trump también fue preguntado por la duración de la campaña de bombardeos iniciada el sábado y por si esta puede influir en un eventual levantamiento interno contra el régimen. "Tengo que estudiar la situación cuando ocurra. No se puede contestar esta pregunta", ha respondido. Pese a la incertidumbre, expresó su confianza en que un levantamiento popular acabará derribando a la República Islámica y aludió a supuestas celebraciones en las calles de Irán y al apoyo de la diáspora en ciudades como Nueva York o Los Ángeles. Trump ha asegurado que la población es consciente del riesgo: "Saben que es muy peligroso. Saben que les he dicho que se queden todos en su casa. Creo que es un lugar muy peligroso ahora mismo". "La gente está gritando en las calles con alegría, pero al mismo tiempo están cayendo muchas bombas", ha añadido.

Críticas a nivel nacional

En clave interna, Trump ha minimizado el impacto político de la ofensiva y ha asegurado que no condicionará las midterm de noviembre. "Tenemos la mejor economía que se haya visto nunca en el país. No se oye más porque personas como usted no escriben al respecto adecuadamente, pero la economía está en un estado magnífico", espetó al entrevistador, Michael Scherer. También ha intentado quitarle hierro a la posibilidad de un encarecimiento sostenido de la energía y ha defendido que el efecto sobre el precio del petróleo no debería ser tan duro para los bolsillos de los estadounidenses: "Podría haber provocado un gran aumento del precio del petróleo si las cosas hubieran ido mal". "Veremos lo que pasa. La gente hacía 47 años que lo deseaba. Hace 47 años que asesinan a gente y ahora se les ha vuelto en contra", ha remachado.