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Las discrepancias entre Washington y Teherán sobre el contenido del posible acuerdo siguen dificultando cualquier entendimiento. Después de que Donald Trump aplazara su “decisión final” sobre el memorándum negociado entre ambas partes, Irán ha vuelto a negar públicamente varios de los puntos que la Casa Blanca da por encarrilados.

El principal desacuerdo gira en torno al programa nuclear iraní. Trump había asegurado este viernes que Irán aceptaría que Estados Unidos extrajera y destruyera sus reservas de uranio altamente enriquecido. Pero Teherán lo ha desmentido de manera categórica. “Estamos centrados en poner fin a la guerra, y no hay negociaciones sobre la cuestión nuclear”, ha afirmado el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, en la televisión estatal. El ministerio también ha insistido en que “todavía no se ha llegado a ningún acuerdo final”, contradiciendo la versión estadounidense según la cual solo faltaba el visto bueno de Trump.

La agencia Fars, próxima al régimen iraní, ha elevado aún más el tono contra la narrativa de Washington. Fuentes citadas por el medio han calificado las declaraciones del presidente estadounidense de “mezcla de verdades y mentiras” y rechazan que la apertura del estrecho de Ormuz sin peajes o la destrucción coordinada de material nuclear aparezcan en el texto negociado. “Fuentes bien informadas han subrayado que esto no solo no aparece en el memorándum de entendimiento, sino que esta afirmación es fundamentalmente infundada”, recoge Fars sobre las afirmaciones de Trump relativas al uranio enriquecido.

Más allá de la cuestión nuclear, las diferencias también afectan la vertiente económica de las negociaciones. Según fuentes iraníes citadas por Fars, Teherán exige “la liberación inmediata de 12.000 millones de dólares en activos iraníes congelados” antes de seguir avanzando. “Hasta que no se realice este pago, Irán no pasará a la siguiente fase de las negociaciones”, advierten estas fuentes. Este punto encaja con las informaciones publicadas por The New York Times, que sitúan precisamente el desbloqueo de fondos iraníes entre los asuntos que todavía dividen la administración estadounidense. Según el diario, la Casa Blanca sigue viendo un acuerdo posible, pero admite que quedan cuestiones pendientes por resolver.

En paralelo, el presidente del Parlament iraní y principal negociador, Mohammad Baqer Qalibaf, ha reafirmado la dureza de la posición de Teherán. En un mensaje en X, ha asegurado que la República Islámica "conseguirá sus derechos no a través del diálogo, sino con misiles" y que juzgará a Estados Unidos "por sus actos y no por sus palabras".