Este martes, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha celebrado una vista por los dos casos que tiene sobre la mesa referidos a las prohibiciones aprobadas en algunos estados, a partir de 2020, sobre la participación de niñas y chicas trans en equipos deportivos femeninos escolares y universitarios. El Supremo aborda por primera vez el debate sobre la participación de personas trans en equipos deportivos de su género, más específicamente en el caso de las chicas, y ha escuchado los argumentos de defensas y acusaciones en los casos de dos atletas trans de los estados de Idaho y Virginia Occidental. En ambos estados se prohíbe a mujeres trans participar en deportes femeninos y la decisión del tribunal afectaría leyes similares en otros 25 estados. Tras tres horas de discusión, la mayoría conservadora del tribunal parecía inclinada a permitir las leyes estatales que prohíben la participación de atletas trans en equipos femeninos. 

La batalla legal se produce en el marco de la campaña que ha mantenido la administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, contra las personas trans. El pasado mes de diciembre su secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr. anunció restricciones a la atención médica relacionada con procesos de reasignación de género en menores de 18 años que buscarían cortar los fondos federales a las instituciones médicas que ofrecieran el tratamiento. El mismo Trump se ha mostrado abiertamente contrario a la participación de atletas trans en deportes femeninos. Su administración no solo ha atacado a las personas trans en el ámbito deportivo, sino que también ha obligado, por ejemplo, a las administraciones a reconocer solo dos sexos de forma oficial (masculino o femenino) y a recoger solo el asignado en el nacimiento en los documentos oficiales. 

Las leyes violan la garantía constitucional de igualdad

Los casos que los jueces del Supremo han visto este martes provienen de decisiones de tribunales inferiores en dos estados que han prohibido la participación de chicas trans en deportes femeninos. Becky Pepper-Jackson, estudiante de primer de bachillerato de Virginia Occidental, y Lindsay Hecox, estudiante de último año de universidad en Idaho, decidieron litigar contra las leyes, que exigen que la participación en equipos deportivos de las chicas se base en el "sexo biológico", definido como el sexo asignado a una persona al nacer. Las atletas de los dos casos del martes argumentan que las leyes de Virginia Occidental e Idaho violan la garantía de igualdad de protección de la Constitución, que exige que el gobierno tenga razones válidas para tratar a las personas de manera diferente. Becky Pepper-Jackson, que pidió unirse al equipo de cross femenino de su escuela cuando tenía 11 años, afirma que la prohibición viola el Título IX, la ley federal de 1972 que prohíbe la discriminación sexual en las escuelas, al negarle el acceso al programa deportivo de la escuela y tratarla peor que a sus compañeros.

Los tribunales inferiores, a favor de las demandantes

Los casos que ve ahora por sentencia el Tribunal Supremo provienen de tribunales inferiores de apelación, que se pronunciaron a favor de las estudiantes y bloquearon la aplicación de las leyes en ambos estados, lo cual recurrieron. En el caso que proviene de Idaho, un juez federal dijo que promover la igualdad de oportunidades en los deportes es un interés importante para el estado, y que prohibir categóricamente a Lindsay Hecox participar en los equipos por su tratamiento médico contravenía los objetivos. En Virginia Occidental, un juez de distrito apoyó al estado, diciendo que no violaba la Constitución, pero un tribunal superior dividido acabó afirmando que la ley no se podía aplicar a Becky Pepper-Jackosn porque su medicación había provocado que no pasara por la pubertad masculina. 

El Supremo podría enviarlo de vuelta

Las tres juezas liberales, viendo la inclinación de la mayoría, han sugerido a través de sus preguntas que sus casos sean revisados de nuevo por un tribunal inferior. Así, decían las juezas se daría a las atletas la oportunidad de demostrar que ellas mismas no tienen ventajas competitivas injustas, incluso si algunas chicas transgénero sí que las tienen. Por su parte, la mayoría conservadora ha enfatizado que la ley ha permitido equipos deportivos separados para chicos y chicas para garantizar competiciones justas, y han planteado que retirar las prohibiciones a atletas trans podría ser perjudicial para los objetivos del Título IX, que ha impulsado la participación en deportes femeninos.

El año pasado, el Tribunal Supremo confirmó una ley de Tennessee que prohibía algunos tratamientos médicos para adolescentes trans, un revés importante para los derechos de estas personas, después de que el tribunal dictara en 2020 que una ley federal de derechos civiles protegía a los empleados gais y transgénero de la discriminación en el lugar de trabajo. Al defender la ley de Tennessee el año pasado, el presidente del Tribunal Supremo, John G. Roberts Jr., citó los debates científicos y políticos sobre los tratamientos médicos para menores trans y dijo que estas cuestiones deberían ser resueltas por "el pueblo, sus representantes electos y el proceso democrático".