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Rusia comienza agosto con una intensa ofensiva sobre Ucrania. Unas 17 personas han muerto y unas 44 han resultado heridas en Kiev, la capital ucraniana, tras un ataque que el presidente del país, Volódimir Zelenski, ha calificado de "devastador". Las autoridades ucranianas han contabilizado hasta 24 misiles balísticos, 4 misiles Zircon/Oniks y otros 115 drones, un número significativo de ellos propulsados a chorro.

Los principales objetivos del ataque, según Ucrania, han sido almacenes de empresas civiles, infraestructura y una estación de tren. Zelenski ha aseverado este miércoles en una publicación en sus redes sociales que estas instalaciones "no tenían nada que ver con la guerra" y que se trataba de una empresa cervecera, almacenes de materiales de construcción e instalaciones logísticas civiles.

Las unidades del Servicio Estatal de Emergencias (SES) trabajan dando asistencia médica a los heridos en cuatro localidades del distrito de Brovary, dos del distrito de Buchanan y una del distrito de Fastiv. En Brovary se han producido incendios de "gran magnitud" en almacenes, y también en los pueblos de Velyka Dymerka, Kvitneve y Peremoga, según el SES. En Buchanan, se está extinguiendo el incendio de un almacén en la aldea de Chayky. Y en la aldea de Sofiivska Borshchahivka, se ha apagado otro fuego en las instalaciones de una empresa de logística.

Los ataques de Rusia se producen después de que ayer martes el presidente Zelenski anunciara nuevas operaciones contra territorio ruso, tras la campaña de 40 días que comenzó el pasado 25 de junio y registró exitosos ataques contra centros logísticos y refinerías. Según el mandatario ucraniano, los ataques redujeron en julio la capacidad de refinado rusa —de 3,6 millones de barriles diarios— a los niveles de 2002, según recoge EFE. Asimismo, el mandatario ha afirmado que a lo largo de este julio, han matado o herido de gravedad a 30.272 rusos en el frente —una cifra que, según Zelenski, solo incluye los casos en los que hay evidencia clara en vídeo—.

Este mismo lunes ha trascendido la imagen atípica de un dron ucraniano que no ha sido abatido por las defensas antiaéreas rusas cayendo en una playa de Arjipo-Ósipovka, en el distrito de Guelendjik, ante la mirada atónita de los bañistas. El gobernador regional, Veniamin Kondratiev, ha confirmado seis muertos, tres de ellos menores, y una cuarentena de heridos. El ataque sorprendió a decenas de familias que tomaban el sol o se bañaban en el mar Negro. Muchos de los presentes abandonaron precipitadamente la playa después de la explosión. Rusia lo ha denunciado un ataque deliberado contra población civil y lo ha calificado de terrorismo "patrocinado por la OTAN".

Zelenski apunta a sus aliados y lamenta "los retrasos en su suministro, o la falta de voluntad para proporcionar sistemas antibalísticos"

Tras el nuevo ataque ruso a Kiev, Zelenski ha aprovechado para pedir más medios a sus aliados. El presidente ucraniano ha afirmado que tener interceptores de misiles balísticos podría haber salvado las vidas de los fallecidos. "Es muy importante que nuestros socios entiendan que los retrasos en su suministro, o la falta de voluntad para proporcionar sistemas antibalísticos, conducen directamente a tales bajas horrorosas y destrucción", ha aseverado en un mensaje en sus redes.  Asimismo, ha señalado que una parte significativa de la producción de misiles balísticos de Rusia aún no está bajo sanciones y ha pedido "nuevos pasos" al G7 y la Unión Europea.