En los últimos días, Martin Ryan ha quedado en el centro de unas discretas negociaciones en Bruselas. Este ciudadano francés, encarcelado durante casi tres años en Azerbaiyán por espionaje, figuraba entre los detenidos para los que París buscaba una salida. Según han explicado a Reuters tres diplomáticos europeos, Francia ha presionado a los estados miembros de la Unión Europea para que levantaran las sanciones contra el oligarca ruso-uzbeko Alisher Usmanov como parte de un acuerdo para conseguir la liberación de ciudadanos franceses retenidos en el país caucásico. El movimiento ha ganado todavía más peso después de que el presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, indultara a Ryan, una de las 20 personas beneficiadas por la medida, pocas horas después de que Francia levantara las sanciones europeas contra Usmanov. Un diplomático consultado por la AFP también ha vinculado la presión francesa en Bruselas con un acuerdo de liberación de presos. La coincidencia temporal ha vuelto a poner el foco sobre un hombre del que se ha sabido muy poco durante estos tres años entre rejas: ¿quién es Martin Ryan?
Nacido en 1988, Ryan había vivido cuatro años en Bakú antes de que las autoridades de Azerbaiyán lo detuvieran en diciembre de 2023, en plena escalada de tensión con Francia, a quien el gobierno azerbaiyano acusaba de apoyar a Armenia. El proceso judicial contra el empresario francés empezó en enero de 2025 y culminó en marzo de 2026 con una condena a diez años de prisión por espionaje. Ahora, sin embargo, Aliyev ha decidido indultarlo y ha justificado la medida por su "estado de salud y situación familiar", tal como figura en el decreto publicado este miércoles.
Espiaba las relaciones de Bakú
Según la fiscalía de Azerbaiyán, Ryan habría sido reclutado por miembros de la Dirección General de la Seguridad Exterior francesa (DGSE) y habría recopilado información confidencial sobre los vínculos de Bakú con Turquía, Irán y Pakistán. Las autoridades azerbaiyanas también le atribuyen la obtención de datos sobre empresas relacionadas con Rusia y China, así como sobre cuestiones estratégicas vinculadas al Alto Karabaj. París, sin embargo, ha rechazado desde el primer momento esta versión y el Ministerio de Asuntos Exteriores francés ha negado "categóricamente" las acusaciones de espionaje, a la vez que ha calificado la detención de Ryan de "arbitraria".
Ryan no es el único ciudadano francés implicado en un caso judicial en Azerbaiyán. El empresario Anass Derraz continúa encarcelado en el país después de ser condenado en noviembre de 2025 a doce años de prisión por un caso en el que se le acusa de haber aceptado un soborno de un oligarca ruso. En el mismo procedimiento, el ciudadano azerbaiyano Azad Mamedli recibió también una pena de doce años, en su caso por "alta traición". Como ya había hecho con Ryan, el Ministerio de Asuntos Exteriores francés ha rechazado las acusaciones.
Un hombre "fuerte y resiliente"
De la vida personal de Martin Ryan se conocen pocos detalles, pero en los últimos días su padre, Richard Ryan, había aportado información sobre las condiciones en que cumplía condena. Según explicó el 15 de septiembre, el empresario estaba encarcelado en el centro penitenciario de Lankaran, situado unos 250 kilómetros al sur de Bakú y a poca distancia de la frontera con Irán, una prisión destinada a internos que cumplen condenas largas. "Por lo que me dijo recientemente, las condiciones de la prisión son bastante buenas", aseguró su padre. Ryan permanecía encerrado en la celda entre las diez de la noche y las seis de la mañana, pero durante el resto del día podía moverse por el recinto. Richard Ryan describió a su hijo como una persona "fuerte y resiliente" y aseguró que parecía encontrarse "bien física y mentalmente", a pesar de ser plenamente consciente de que compartía prisión con "criminales peligrosos".