“Hemos eliminado la cúpula del régimen. No importa quién los reemplace, nos encargaremos de que su mandato sea muy corto”. Estas palabras del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en la rueda de prensa de este jueves, confirman lo que es una evidencia demostrada con hechos: ser el hombre fuerte de la República Islámica de Irán es tener una sentencia de muerte. Los ataques de Israel y Estados Unidos han ido descabezando el régimen cada día. Primero fue la pieza grande del tablero, el líder supremo Alí Jamenei justo cuando comenzaba la guerra, y durante los veinte días de conflicto, han ido cayendo figuras relevantes de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), el gobierno y la inteligencia iraní hasta contabilizar entre 40 y 48 altos cargos del régimen, según ha reportado el gobierno de Netanyahu. La Guardia Revolucionaria ha confirmado este viernes la caída de otro “mártir”, su portavoz, Alí Mohammad Naeini, que se une a la de Ismael Khatib, ministro de inteligencia, asesinado el martes, un día antes de la eliminación del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Larijani, a quien se consideraba el “líder efectivo” de Irán. El nuevo líder supremo, Mojtaba, hijo y sucesor de Jamenei, continúa desaparecido y en el centro de todo tipo de rumores, desde que lo dan también por muerto, a que está herido, en coma, desfigurado e incluso algunos dicen que podría encontrarse en Moscú. Así que la pregunta es quién es ahora el hombre fuerte de Irán, o, lo que es lo mismo, quién será el objetivo número 1 de Israel. Y los analistas y medios de comunicación de la región dan un nombre: el de Mohammad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní y veterano del cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
El régimen se esfuerza por minimizar las bajas de la cúpula y la elección de Mojtaba Jamenei se interpreta como un símbolo de continuidad y de control por parte del régimen, a pesar de que sigue sin aparecer en público desde que fue escogido como líder supremo. En las últimas horas, se han emitido imágenes de Mojtaba por primera vez, pero en el vídeo, que parece de archivo, se le ve impartiendo clase sobre teología chiita. También se ha publicado en la cuenta en X un mensaje de condolencia por el asesinato del ministro de inteligencia, Ismael Khatib, en el que también afirma que “se debe arrebatar la seguridad a los enemigos internos y externos y otorgársela a todos nuestros conciudadanos”.
#Irán la televisión estatal emitió imágenes de Mojtaba #Khamenei por primera vez hace unos minutos. El video parece ser de archivo, mostrándolo enseñando e impartiendo una conferencia sobre teología chiita. pic.twitter.com/hzWU9M0xEe
— Arman Mahmoudian (@MahmoudianArman) 19 de marzo de 2026
Pero si la figura de Jamenei, mientras se disipan las dudas que lo rodean, parece reservada a un papel formal, de cara al exterior, gana fuerza la de Mohammad Baqer Qalibaf como figura política de peso en la cúpula de poder. El presidente del parlamento concede entrevistas, ofrece discursos televisados en los cuales lanza amenazas contra Israel y los Estados Unidos, y emerge como un candidato destacado para llenar el vacío de liderazgo, ocupando un papel clave en el impulso del esfuerzo bélico del país. Recientemente, en una publicación en X, afirmó que, después de los ataques a la infraestructura energética iraní, “se ha aplicado la ley del talión y ha comenzado un nuevo nivel de confrontación” y advirtió a los Estados Unidos que habían traspasado "una línea roja".
Esto es de las recientes declaraciones televisadas del presidente del parlamento iraní Mohammad Bagher Qalibaf a EE. UU.:
— Wade (@Straighthaulin4) March 17, 2026
"Han cruzado nuestra línea roja... Les asestaremos golpes tan devastadores que ustedes mismos se verán obligados a suplicar."
Qalibaf, de 64 años, es una de las figuras más destacadas, no clericales, de la República Islámica, que combina un bagaje militar con experiencia ejecutiva e influencia política. Inició su carrera en la Guardia Revolucionaria a una edad temprana, destacando como uno de sus mandos durante la guerra Irán-Irak; posteriormente dirigió la Fuerza Aérea del cuerpo entre 1997 y 2000 y contribuyó a sus capacidades, incluidos los programas de misiles. Después dio el salto al ámbito de la seguridad, ejerciendo como jefe de las fuerzas de seguridad interna en el año 2000, donde supervisó un proceso de modernización manteniendo una línea dura ante las protestas. También ha sido jefe de la policía y alcalde de Teherán (2005-2017), y desde 2020 es presidente de la Asamblea Consultiva Islámica y también miembro del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, y preside el Parlamento. Tras el asesinato de Alí Jamenei, y la elección de Mojtaba, ha ganado peso como figura ejecutiva, muy cerca de los dos centros reales de poder, el del liderazgo religioso y los guardianes de la revolución.
🔴 What’s left of the Islamic Republic?
— Sara (@lostcontext_) March 19, 2026
Mohammad Bagher Ghalibaf: The Thug in a Suit.
Ghalibaf is the man who transformed Iran’s police into a professionalized killing machine. He first proved his loyalty during the 1999 Kuy-e Daneshgah student protests, later boasting on tape… pic.twitter.com/ja85qAi29c
Según el diario libanés En Annahar, la aparición del nombre de Qalibaf en este momento no es casual, sino que responde a una necesidad estructural dentro del régimen. Dispone de una doble experiencia, que combina experiencia en seguridad sobre el terreno con capacidad para gestionar instituciones del Estado en contextos de crisis. Su proximidad a los centros de decisión lo sitúa como una figura de confianza dentro de las altas esferas, con fuertes vínculos tanto con la Guardia Revolucionaria como con el establishment político en general. Después del nombramiento de Mojtaba Jamenei como líder, se detecta una clara falta de experiencia ejecutiva, hecho que sitúa a Mohammad Baqer Qalibaf como la opción para aportar el “brazo ejecutivo” del régimen, especialmente en la coordinación de la seguridad, la política y la gestión de dosieres sensibles.
Medios israelíes, como The Times of Israel, lo describen como un hombre con una gran ambición, que se ha presentado a la presidencia de Irán hasta en cuatro ocasiones, pero nunca ha tenido éxito, y lo más cerca que se quedó fue en el 2013, en segundo lugar. En declaraciones a AFP, Farzan Sabet, investigador principal del Instituto de Estudios Superiores de Ginebra, afirmó que, después del asesinato de Larijani, Qalibaf era “la persona que probablemente supervisaba el esfuerzo bélico y la estrategia”. “Es el presidente del Parlamento, un antiguo alto mando de la Guardia Revolucionaria Islámica y cuenta con fuertes vínculos interfaccionales e institucionales, lo que lo sitúa en una posición favorable para asumir este cargo”. Qalibaf también es un piloto cualificado, conocido por presumir de su habilidad para pilotar aviones Jumbo.
El presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Qalibaf, pilotó el avión él mismo en su viaje oficial al Líbano. pic.twitter.com/hJj6Hcs2KL
— Tehran Times (@TehranTimes79) 12 de octubre de 2024
Pero Qalibaf también es una figura controvertida, que ha sido acusado en diversas ocasiones de corrupción, que le han perseguido durante años. Como alcalde de Teherán afrontó denuncias por ventas irregulares de propiedades municipales a precios por debajo del mercado, reveladas por el digital Memarinews en 2016, hecho que comportó el cierre del medio después de su queja formal. Medios israelíes también subrayan que críticos y organizaciones de derechos humanos le señalan por corrupción financiera, incluyendo contratos opacos durante su etapa al frente de la fuerza aeroespacial del IRGC y en su gestión municipal. Y en 2026, algunos medios le vinculan a acusaciones de corrupción junto con otros líderes del régimen, en un contexto de crisis interna por protestas reprimidas. Organizaciones de derechos humanos le han acusado de tener un papel clave en la represión de las protestas, tanto en las manifestaciones estudiantiles de 1999, hasta el movimiento verde de 2009 o las del pasado mes de enero.