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El Parti Québécois (PQ) no convocará ningún referéndum sobre la independencia de Quebec mientras Donald Trump continúe como presidente de Estados Unidos. El líder de la formación, Paul St-Pierre Plamondon, ha situado así el 20 de enero de 2029, fecha prevista para el final del segundo mandato de Trump, como el primer momento posible para celebrar una eventual tercera consulta. La decisión no supone, según St-Pierre Plamondon, abandonar el compromiso de someter la independencia a votación durante el primer mandato de un eventual gobierno del PQ. "No es ningún retroceso. Habrá un referéndum durante el mandato", ha asegurado el dirigente soberanista.

El líder del PQ ha justificado el aplazamiento por la inestabilidad que atribuye a la política norteamericana. Considera que una decisión sobre el futuro político de Quebec necesita unas condiciones que permitan mantener un debate "informado y sereno" y que la presidencia de Trump podría interferir. "La imprevisibilidad de la administración norteamericana perjudicaría nuestro proceso y también la calidad del debate sobre nuestro futuro como nación", ha afirmado.

El anuncio llega a las puertas de la campaña de las elecciones quebequesas del 5 de octubre de 2026, que está previsto que comience oficialmente el 29 de agosto. El PQ encabeza los sondeos, pero el apoyo electoral a la formación es superior al apoyo a la independencia: una encuesta Léger realizada entre el 7 y el 9 de agosto situaba al partido en el 30% de intención de voto, mientras que el 31% de los electores se mostraba favorable a la soberanía, frente a un 69% contrario después de redistribuir a los indecisos.

Campaña electoral a las puertas y apoyo desigual a la independencia

St-Pierre Plamondon también quiere que los primeros años de un posible gobierno del PQ se centren en cuestiones como los servicios públicos, el coste de la vida, la vivienda, la salud o la burocracia. Según el último sondeo citado, solo un 8% de los electores considera la cuestión referendaria determinante para decidir el voto, por debajo de preocupaciones como la salud y los servicios sociales, el coste de la vida o la vivienda.

Críticas de federalistas y soberanistas

La decisión ha provocado críticas tanto entre partidos federalistas como entre otras fuerzas soberanistas. La primera ministra quebequesa y dirigente de la Coalition Avenir Québec, Christine Fréchette, considera que el PQ mantendría la incertidumbre referendaria durante buena parte de la legislatura. El liberal Charles Milliard interpreta el anuncio como una maniobra para ampliar la base electoral del partido, mientras que Ruba Ghazal, de Québec solidaire, cuestiona que el calendario independentista dependa de quien ocupe la presidencia de Estados Unidos.

El contexto norteamericano pesa en el debate soberanista

El contexto norteamericano ha ganado peso en el debate político quebequés a raíz de las amenazas arancelarias de Trump y de su retórica sobre la posibilidad de que Canadá se convierta en el "51.º estado". Este escenario ha reforzado entre una parte de la población la percepción de que permanecer dentro de Canadá ofrece más seguridad ante la inestabilidad procedente de Washington.

Dos referéndums y un tercero aplazado

Quebec ha celebrado hasta ahora dos referéndums sobre su futuro político. En 1980, el no a la independencia se impuso con un 59,56% de los votos. En 1995, el resultado fue mucho más ajustado: el no obtuvo un 50,58%, frente al 49,42% del sí. Más de tres décadas después de aquella votación, el PQ mantiene un tercer referéndum como uno de los elementos centrales de su proyecto político, pero descarta que se haga antes de que Trump abandone la Casa Blanca.