Nicolás Maduro se había convertido en una obsesión para Donald Trump. Desde la llegada del presidente republicano a la Casa Blanca el pasado enero, capturar al líder chavista venezolano era uno de los objetivos de su administración. El pasado agosto, la Casa Blanca anunció que duplicaba la recompensa por su cabeza: de 25 a 50 millones de dólares por cualquier información que condujera a la detención del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, después de que la fiscal general estadounidense, Pam Bondi, anunciara que se acusaba a Maduro de colaborar activamente con el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa mexicano, y “de llevar más de una década actuando como uno de los líderes del Cártel de los Soles, responsable del tráfico de drogas en Estados Unidos”. Bondi ha confirmado hoy mismo en una publicación en la red X que Maduro y su mujer han sido imputados formalmente, después de la operación que ha conducido a su detención, de varios delitos relacionados con el narcoterrorismo, el narcotráfico y la tenencia de armas y artefactos destructivos.
La fiscal la acusa de cuatro delitos graves
“Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, han sido imputados en el Distrito Sur de Nueva York. Nicolás Maduro ha sido acusado de conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, tenencia de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra los Estados Unidos”, ha anunciado el fiscal general de los Estados Unidos, quien añade que el presidente venezolano “pronto afrontarán la ira de la justicia estadounidense en suelo estadounidense y ante tribunales estadounidenses”. Bondi también ha elogiado la decisión del presidente Trump. “En nombre de todo el Departamento de Justicia de los EE. UU., quiero agradecer al presidente Trump su valentía por exigir responsabilidades en nombre del pueblo estadounidense, y expresar un enorme agradecimiento a nuestras valientes fuerzas armadas que llevaron a cabo la increíble y exitosa misión de capturar a estos dos presuntos narcotraficantes internacionales”.
Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, han sido acusados en el Distrito Sur de Nueva York. Nicolás Maduro ha sido acusado de conspiración de narcoterrorismo, conspiración de importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos explosivos, y conspiración para poseer…
— Fiscal General Pamela Bondi (@AGPamBondi) 3 de enero de 2026
"Un nuevo amanecer para Venezuela"
A la espera de la comparecencia de Trump, el subsecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau, ha celebrado la operación y ha afirmado que "existe un nuevo amanecer para Venezuela": "El tirano se ha ido. Ahora, por fin, afrontará la justicia por sus crímenes", ha dicho en una publicación en la red X, en referencia a la captura del presidente venezolano durante la operación militar norteamericana.
Una presión creciente contra el régimen de Maduro
Hasta ahora, la administración Trump, que había requisado treinta toneladas de cocaína que vinculaba a Maduro y sus socios, solo había podido confiscar más de 700 millones en bienes relacionados con el presidente venezolano, incluidos dos aviones y nueve automóviles, pero no había encontrado la manera de capturarlo. La presión contra el régimen de Maduro continuó a partir de septiembre con una escalada de acciones contra Venezuela con el fin de presionar al régimen de Maduro en tres frases: presión económica, sanciones, operaciones militares selectivas y, finalmente la intervención directa. El 2 de septiembre se produjo el primer ataque a una lancha del Tren de Aragua que presuntamente llevaba drogas, lo que dejó 11 muertos, y durante estos últimos meses, los sucesivos ataques contra las narcolanchas han causado más de un centenar de muertos, que han sido ejecutados sin juicio previo ni pruebas de cargo.
El incremento de la presencia militar en el Caribe, en aguas próximas a Venezuela, se incrementó también con el despliegue del portaaviones USS Gerald Ford, una flotilla de buques de guerra y más de 2.500 soldados. En las últimas semanas, además de los ataques mortales que ha lanzado contra los buques a los que acusaba de transportar droga a Estados Unidos, el gobierno estadounidense ha confiscado dos petroleros frente a las costas de Venezuela, y el pasado lunes realizó el primer ataque a una instalación logística para el transporte de drogas en territorio venezolano, en el primer golpe terrestre de EE. UU. a Venezuela en su campaña contra el país caribeño. La tensión en el Caribe también se desplazó a Colombia, cuando Trump acusó al presidente Gustavo Petro de ser "un líder del narcotráfico".