La administración Trump ha estado rodeada recientemente de numerosas decisiones polémicas —en política exterior con el ataque a Venezuela, las amenazas a Groenlandia, Colombia, Cuba… y en política interior, con la violencia del ICE— que han socavado la imagen del presidente estadounidense y han repercutido en su popularidad, incluso entre los propios republicanos. Pero este jueves se ha materializado una noticia que hacía meses que se había anunciado, pero que ahora ya es una realidad. El lanzamiento por parte de la Casa Blanca de TrumpRx, una plataforma de venta directa de medicamentos al consumidor, que se presentó como una de sus principales apuestas para reducir el coste de los medicamentos recetados en Estados Unidos. “Estamos aquí esta noche para celebrar el lanzamiento de una de las iniciativas de atención médica más transformadoras de todos los tiempos. No ha habido nunca nada igual”, afirmó Trump durante el acto de presentación de la plataforma, celebrado en Washington. Según el presidente, TrumpRx funcionará como un portal que conectará directamente a los pacientes con compañías farmacéuticas dispuestas a vender determinados medicamentos a personas que paguen en efectivo y prescindan del seguro médico, según explicó la Casa Blanca.
Estrategia política
La plataforma es un pilar central de la estrategia de Trump para supuestamente contener el alto coste de los medicamentos con receta. Esta iniciativa forma parte de la política de Nación Más Favorecida (MFN, por sus siglas en inglés), alineando los precios estadounidenses con los más bajos a escala global, y busca cumplir promesas de campaña sobre accesibilidad sanitaria para Medicare, Medicaid y la clase media. Esta plataforma surgió desde el ala republicana en medio de una disputa por la aprobación del Obamacare, la Ley de cuidados de salud asequibles (ACA), aprobada en 2010 por el Gobierno de Barack Obama, que generó una disputa legislativa en 2025 entre ambos partidos. El objetivo es alinear los precios estadounidenses con los costes más bajos pagados en otros países desarrollados. Trump hizo campaña desde 2017 criticando duramente a las farmacéuticas por lo que califica de precios “abusivos” que pagan los ciudadanos en Estados Unidos en comparación con países como Canadá, Alemania o Reino Unido, donde los mismos medicamentos suelen costar hasta la mitad.
Meses de presión a las farmacéuticas
En el contexto de esta estrategia, la administración Trump emitió un decreto ejecutivo el pasado mes de mayo que ordenaba a las farmacéuticas empezar a ofrecer a los pacientes norteamericanos los precios de Nación Más Favorecida para sus medicamentos o afrontar consecuencias. Indicó al Department of Health and Human Services (HHS) que estableciera objetivos de precios en 30 días. La administración siguió presionando con cartas que en julio envió a 17 compañías farmacéuticas exigiendo que ajustaran sus precios en Estados Unidos a estos niveles. La Casa Blanca amenazó con aranceles del 100% en importaciones a las empresas farmacéuticas.
Pfizer, la primera en llegar a un acuerdo
Pfizer fue la primera en responder de manera voluntaria, cosa que Trump presentó como una victoria política y social. Además de la rebaja, Pfizer se comprometió a invertir 70.000 millones de dólares en repatriar plantas de producción, investigación y desarrollo a los Estados Unidos, lo que implicaría miles de puestos de trabajo directos e indirectos en la industria biomédica. Después del acuerdo con Pfizer, la administración Trump anunció descuentos medios del 50% con reducciones de hasta el 85% para algunos productos, como es el caso del medicamento para la menopausia Duavee de Pfizer, que se prevé que bajará a 30 dólares, mientras que Eucrisa, una pomada para la piel, bajará a 162 dólares, lo cual supone una reducción del 80% respecto a su precio de catálogo. Después de la presentación de este jueves, se ha anunciado que TrumpRx conectará a los pacientes con descuentos de fabricantes de medicamentos de marca de compañías como Novo Nordisk, Eli Lilly, AstraZeneca y la mencionada Pfizer, igualando las tarifas de la Nación Más Favorecida de los países desarrollados. Así, entre los medicamentos disponibles a través de este sistema figuran algunos de los más solicitados del mercado, incluidos los fármacos contra la obesidad Zepbound, Ozempic y Wegovy, que se podrán adquirir con descuentos mediante acuerdos directos con los fabricantes.
Escepticismo entre el sector
Trump la presenta como un “cambio histórico” después de décadas de abusos farmacéuticos, atrayendo inversiones y puestos de trabajo mientras frena la huida de empresas. Según la Casa Blanca, TrumpRx será una plataforma “de última generación” diseñada para ayudar a los consumidores a adquirir medicamentos a bajo precio, según anunció el día anterior en la presentación la portavoz Karoline Leavitt. De hecho, el portal TrumpRx no será para comprar medicamentos de manera directa, sino que redirigirá a los compradores a los sitios web de las farmacéuticas para adquirirlos a menor precio. La iniciativa busca ofrecer precios reducidos a través de la eliminación de intermediarios en la cadena de distribución, pero los expertos de la industria se muestran escépticos y han cuestionado si sus esfuerzos realmente reducirán los precios que los norteamericanos pagan por los medicamentos, que a menudo dependen de la cobertura del seguro. Estos críticos, incluidos demócratas y expertos, argumentan que beneficia más a las farmacéuticas aliadas (Pfizer, AstraZeneca) que a los consumidores con seguro, ya que los descuentos en los precios de lista no reducen los copagos reales ni se integran con Medicare/Medicaid. Además, hay múltiples actores en la cadena de suministro de la industria farmacéutica que contribuyen al coste de los medicamentos, incluyendo aseguradoras y administradores de beneficios de farmacia, que actúan como intermediarios entre los fabricantes y las compañías de seguros.
