Los históricos lazos diplomáticos, comerciales y militares entre Venezuela y países como Rusia, Irán, China y Cuba han posicionado a Caracas como uno de los principales aliados geopolíticos de estos estados en el continente americano. En este contexto, la operación sorpresa anunciada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con la captura del mandatario venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, ha provocado una oleada de reacciones a escala global. Entre los aliados del régimen bolivariano se encuentra el Kremlin liderado por Vladímir Putin, el cual ha condenado con contundencia lo que ha descrito como un acto de “agresión armada” del ejército estadounidense. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ha reclamado contención a todas las partes implicadas y ha advertido que una nueva escalada tendría consecuencias imprevisibles en el equilibrio internacional. En un comunicado oficial, ha tildado de “insostenibles” los motivos presentados para justificar la ofensiva y ha lamentado que “la hostilidad impulsada por la ideología haya prevalecido sobre el pragmatismo y la voluntad de construir relaciones basadas en la confianza y la previsibilidad”.

Rusia ha insistido en que solo el diálogo puede evitar un nuevo escenario de desestabilización en la región y ha ofrecido su apoyo explícito a cualquier intento de mediación o resolución pacífica del conflicto. “Reafirmamos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y nuestro apoyo al camino seguido por su liderazgo bolivariano para defender los intereses y la soberanía nacionales del país”, ha remarcado el Ministerio de Asuntos Exteriores, en una clara defensa del régimen de Maduro. Paralelamente, la embajada rusa en Caracas ha informado de que continúa operando con normalidad, en contacto directo con las autoridades locales y con la comunidad rusa residente, y ha confirmado que no tiene constancia de ningún ciudadano de su país herido durante la ofensiva.

Irán se ha sumado a las críticas contra la operación militar liderada por Washington y ha acusado a Estados Unidos de vulnerar gravemente la soberanía de Venezuela. El líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, ha denunciado que Washington “intenta arrogantemente imponer algo al país, a los funcionarios, al gobierno y a la nación venezolana” y ha advertido que “no cederemos al enemigo”. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní ha calificado los ataques a Caracas de “violación grave de la soberanía nacional y la integridad territorial” y ha lanzado un aviso: cualquier agresión contra los intereses de Irán recibirá una respuesta rápida. Fuentes oficiales han reiterado que Teherán podría atacar bases militares de Estados Unidos en Oriente Medio si considera que ha sido agredido. 

El gobierno chino se ha declarado "profundamente conmocionado" por el ataque. "China condena enérgicamente el flagrante uso de la fuerza por parte de Estados Unidos contra un Estado soberano y las acciones contra su presidente", ha indicado el Ministerio de Exteriores chino en un comunicado. Para Pekín, "estos actos hegemónicos de Estados Unidos violan gravemente el derecho Internacional y la soberanía de Venezuela, y amenazan la paz y la seguridad en Latinoamérica y el Caribe", ha manifestado. "Hacemos un llamamiento a Estados Unidos para que respete el derecho internacional y los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, y deje de violar la soberanía y la seguridad de otros países", afirmó el portavoz en un comunicado.

Por su parte, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, también ha condenado la operación militar ordenada por Trump y la ha tildado de “ataque criminal de los Estados Unidos contra Venezuela”. En un mensaje publicado en la red social X, Díaz-Canel ha denunciado que la intervención equivale a “terrorismo de Estado contra el valiente pueblo venezolano y contra Nuestra América”, y ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que reaccione ante una acción que considera una grave amenaza para la región. El líder cubano ha recordado la declaración firmada en La Habana en 2014 que proclamaba América Latina y el Caribe como una Zona de Paz y ha alertado que “nuestra #ZonaDePaz está siendo brutalmente atacada”.