El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, ha pedido disculpas a los países del Golfo que han sido objetivos de ataques iraníes desde el inicio de la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica. Las declaraciones llegan después de que Baréin, Catar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos denunciaran este sábado haber sido golpeados por acciones militares de Teherán. Pezeshkian aseguró el sábado que Irán dejaría de atacar a los estados vecinos siempre que estos territorios no sean utilizados como plataforma para lanzar ofensivas contra su país. “Personalmente, pido disculpas a los países vecinos que fueron atacados por Irán”, afirmó, insistiendo en que la República Islámica no tenía la intención de violar su territorio y describiéndolos como “hermanos” dentro de la región.
Sin embargo, poco después de sus palabras, la Guardia Revolucionaria matizó el mensaje y advirtió que, si continuaban las “acciones hostiles”, “todas las bases militares y los intereses de los Estados Unidos criminales y del falso régimen sionista” en la región serían considerados objetivos legítimos. En la misma línea, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, remarcó que Irán continuará respondiendo si sus adversarios utilizan instalaciones regionales para atacarlo. El contraste entre las palabras del presidente y la advertencia de los militares refleja los mensajes contradictorios que llegan desde Teherán.
Pezeshkian ha intentado aclarar su posición este domingo por la mañana, mientras los ataques continuaban en varios puntos del Golfo. El presidente ha afirmado que las declaraciones hechas el día anterior fueron “malinterpretadas” por “el enemigo que busca sembrar la división con los vecinos”. Según los medios estatales iraníes, el mandatario ha insistido en que Teherán quiere mantener buenas relaciones con los “países vecinos hermanos”, pero que se ha visto obligado a reaccionar. En la misma línea, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní ha difundido un comunicado en el que subraya que las operaciones militares contra bases estadounidenses en el Golfo son “defensivas” y que no deben interpretarse “de ninguna manera como enemistad u hostilidad hacia los países de la región”.
Al Golf no entienden nada
En medio de este escenario, en las capitales del Golfo crece la confusión sobre cuál es realmente el mensaje que llega desde Teherán. Khalid al-Jaber, director ejecutivo del Consejo de Asuntos Globales de Oriente Medio, ha señalado en declaraciones a Al Jazeera que los responsables iraníes han enviado señales “contradictorias” a los países de la región. “No sabemos qué es verdad. No creemos ahora, en tiempo de guerra, que Irán haya dejado de atacar infraestructuras en el Golfo”, ha dicho, citando como ejemplo el ataque contra una planta desalinizadora de agua en Baréin. Según el analista, la situación se ha complicado aún más después de la muerte del ayatolá Ali Khamenei, ya que, a su parecer, no hay una figura clara o una institución con quien los gobiernos del Golfo puedan dialogar para entender la posición iraní o intentar llegar a algún tipo de acuerdo.
“Los políticos no tienen voz”
Varios analistas consideran que la disculpa de Pezeshkian ha quedado eclipsada por el peso político y militar de la Guardia Revolucionaria. Según explica Al Jazeera, en Irán los responsables políticos gestionan principalmente los asuntos administrativos y de gobierno cotidiano, pero tienen poca capacidad de influencia en las decisiones estratégicas. Resul Serdar, corresponsal de la cadena catarí, señala que cuestiones como la política militar escapan al control de los dirigentes electos. “Cuando se trata de asuntos estratégicos, como las decisiones militares, los políticos no tienen voz, incluido el presidente”, afirma. El centro real de poder, añade, se encuentra en la oficina del líder supremo —todavía huérfano después de la muerte de Khamenei— y en la Guardia Revolucionaria, que mantiene una influencia decisiva incluso en tiempos de paz.
