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Con la economía mundial ya tensionada por el cierre del estrecho de Ormuz, una nueva amenaza de los hutíes podría agravar todavía más la crisis y abrir un nuevo frente en la guerra de Irán. Los rebeldes de Yemen, financiados por la República Islámica, han advertido que podrían forzar el bloqueo del estrecho de Bab el-Mandeb, uno de los principales corredores del comercio marítimo mundial y puerta de entrada al mar Rojo. De hecho, la situación ya ha empezado a escalar y ha forzado la respuesta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Los hutíes han cerrado el paso a los barcos de Arabia Saudí y este mismo jueves han atacado los petroleros Encelia y Layla, una ofensiva que coincide con la subida del precio del barril de Brent por encima de los 100 dólares por primera vez desde el mes de mayo.

La ofensiva de los hutíes coincide con una escalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos, que han intensificado sus ataques mientras compiten por el control del estrecho de Ormuz, por donde, en tiempo de paz, circulaba cerca de una quinta parte del petróleo y el gas comercializados en el mundo. El bloqueo de este paso ha obligado a los mercados y a las compañías energéticas a buscar rutas alternativas, un escenario que ahora podría complicarse todavía más si también queda afectado el tráfico por el mar Rojo. En este contexto, Trump ha advertido a los hutíes de que cualquier nuevo ataque contra la navegación tendrá consecuencias. "Que este mensaje sirva para dejar claro que, si lo vuelven a hacer, Estados Unidos responsabilizará a Irán, dado que los hutíes actúan como sus representantes, e impondrá un severo castigo militar tanto a Irán como a los propios hutíes", ha afirmado en Truth Social.

Publicación traducida de Donald Trump en Truth Social

El estrecho de Bab el-Mandeb, situado en el extremo sur de la península Arábiga, es uno de los puntos estratégicos del comercio marítimo mundial, ya que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén. Por este corredor transita aproximadamente el 12% del comercio global, incluida una cuarta parte del transporte mundial de contenedores. Un eventual bloqueo de esta ruta agravaría todavía más una situación en la que Estados Unidos todavía no ha conseguido revertir el control iraní sobre el estrecho de Ormuz. De hecho, la importancia de Bab el-Mandeb ha crecido a raíz de la guerra: en junio pasaron más de siete millones de barriles de petróleo al día, frente a los cerca de cuatro millones que transitaban antes del estallido del conflicto con Irán. Si los dos grandes estrechos de la región quedaran bloqueados al mismo tiempo, el impacto sobre el comercio internacional y los mercados energéticos sería todavía mayor, hecho que incrementaría la presión política y económica sobre Trump.

Aunque los hutíes han afirmado que solo impedirán el paso de embarcaciones vinculadas a Arabia Saudí o con origen o destino en sus puertos del mar Rojo, los precedentes generan incertidumbre. Durante el bloqueo marítimo que anunciaron contra Israel a raíz de la guerra de Gaza, los rebeldes acabaron atacando numerosos barcos que tenían poca o ninguna relación con aquel conflicto. Por lo tanto, la simple amenaza de un nuevo bloqueo ya podría disuadir a muchas navieras internacionales de utilizar esta ruta estratégica.

Una pequeña amenaza con consecuencias enormes

Aunque los hutíes no controlan directamente la franja de costa de Yemen situada a lo largo del estrecho de Bab el-Mandeb, que continúa en manos de las fuerzas rivales en la guerra civil, mantienen posiciones a menos de 100 kilómetros de este paso estratégico. Según han explicado tres responsables del grupo a The Associated Press, los rebeldes hace meses que preparan un plan para interrumpir la navegación por esta ruta, que incluiría el uso de minas navales, embarcaciones cargadas de explosivos, drones e incluso helicópteros para facilitar el abordaje de barcos. La experiencia reciente en el estrecho de Ormuz refuerza estas preocupaciones, ya que Irán ha demostrado que no hace falta un bloqueo total para que una vía marítima quede prácticamente inutilizada. Una sucesión de ataques puntuales es suficiente para reducir drásticamente el tráfico marítimo.

Los hutíes ya demostraron su capacidad para alterar el comercio marítimo durante la guerra de Gaza, cuando llegaron a atacar más de un centenar de barcos antes de que una intensa campaña aérea de Estados Unidos e Israel pusiera fin a estas acciones a principios de 2025. Tras el ataque de este jueves contra los petroleros saudíes, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha expresado la esperanza de que los rebeldes abandonen esta estrategia. "Espero que se detengan. Realmente no deberían hacer esto", ha afirmado durante una cumbre regional celebrada en Filipinas. Rubio también ha sostenido que "los hutíes deberían mantenerse al margen y deberían parar".