Un antiguo miembro de las Waffen-SS fue durante años donante habitual de semen en un hospital de Suecia y es el padre biológico de al menos 15 personas, según un documental de la televisión pública danesa DR. Las pruebas de ADN han permitido identificar descendientes de Walther Frisch en Dinamarca, Alemania, Finlandia y Suecia, pero la cifra podría ser muy superior: los protagonistas del documental sospechan que podría haber decenas de personas que todavía desconocen su origen biológico.
Frisch, danés, se alistó durante la Segunda Guerra Mundial en las Waffen-SS, el cuerpo de combate de las SS de la Alemania nazi. Después de la guerra, cumplió un año de prisión en Dinamarca y posteriormente se trasladó a Suecia, donde se casó y trabajó en diferentes oficios. Durante la década de los sesenta empezó a donar semen de manera habitual en el Karolinska de Estocolmo, uno de los centros médicos más destacados del país y entonces pionero en las técnicas de inseminación.
Un donante con polémica
El caso ha despertado preguntas sobre todo por la frecuencia con que Frisch fue utilizado como donante y por su edad. Según el documental, ya había superado los cuarenta años cuando hacía estas donaciones, una circunstancia que sus descendientes consideran poco habitual. Además, otro antiguo miembro de las fuerzas nazis, el sueco Lars Ove Cassmer, trabajaba entonces como docente de ginecología e investigador en el mismo hospital.
Esta coincidencia ha alimentado la hipótesis de que Frisch pudiera haber sido seleccionado deliberadamente como donante dentro de un programa ideológico destinado a transmitir determinadas características genéticas. No obstante, el documental no aporta pruebas que permitan confirmar esta teoría. La duda central es, precisamente, por qué el centro recurrió tan a menudo a Frisch y cuál era el criterio de selección de los donantes en aquella época.
"No se puede evitar pensar lo peor, que lo hizo por motivos ideológicos", explica en el documental Thomas Rasmussen, uno de los descendientes. Rasmussen considera que es el Karolinska quien debería aclarar por qué Frisch fue utilizado como donante de manera tan reiterada.
El mismo centro asegura que el contexto hospitalario de los años sesenta era muy diferente del actual. Un portavoz del Karolinska explica a DR que los médicos podían desarrollar proyectos privados dentro del hospital, una posible razón por la que actualmente no hay registros que permitan reconstruir con precisión las donaciones de Frisch ni determinar si Cassmer tuvo alguna implicación.
La falta de archivos dificulta, por lo tanto, establecer cuántas personas podrían haber sido concebidas con el semen de Frisch. Los quince casos confirmados son solo los que han podido ser identificados mediante pruebas genéticas. "Solo un pequeño porcentaje de la población se ha hecho un test de ADN, y ya somos quince", señala Rasmussen. Su estimación es que el número de descendientes podría llegar fácilmente al centenar.
El caso pone también sobre la mesa una cuestión que las pruebas genéticas comerciales han hecho cada vez más visible: la posibilidad de que personas concebidas mediante donación descubran décadas después una identidad biológica que los registros médicos ya no permiten reconstruir. En este caso, la pregunta va más allá de saber cuántos descendientes tiene Frisch: también hay que aclarar por qué fue escogido y utilizado como donante durante años.
