Un juez federal de Estados Unidos ha resuelto que Donald Trump no por rebautizar el Centro Kennedy de Washington con su propio nombre e impedir su cierre durante dos años para llevar a cabo obras de remodelación. En una sentencia dictada este viernes, Casey Cooper ha ordenado retirar en un plazo de dos semanas el nombre del actual presidente republicano de la fachada del edificio, donde había sido colocado meses atrás, y ha bloqueado temporalmente el proyecto de clausura de la institución cultural. El magistrado ha argumentado que la legislación vigente establece de manera inequívoca que el centro debe conservar el nombre de John F. Kennedy, asesinado en 1963, y que no puede recibir ninguna otra denominación.
En una sentencia de 94 páginas, el juez Cooper concluye que la junta directiva actual del Centro Kennedy —formada por afines a Trump— “excedió sus facultades legales” al decidir unilateralmente sustituir el nombre de la institución por el del magnate republicano. El magistrado recuerda que el Congreso de Estados Unidos aprobó en 1964 que el centro cultural pasara a denominarse oficialmente John F. Kennedy Center for the Performing Arts y sostiene que la normativa es explícita sobre esta cuestión. Según Cooper, el Congreso quiso garantizar que ninguna otra dedicatoria conmemorativa ocupara los espacios públicos del edificio. Por ello, considera que el cambio de nombre como la instalación en la fachada vulnera directamente el mandato legislativo. “Fue el Congreso quien dio nombre al Kennedy Center, y solo el Congreso lo puede cambiar”, subraya la resolución.
La respuesta de Trump no se ha hecho esperar. El mandatario ha cargado contra la decisión judicial a través de su red social, Truth Social, donde ha afirmado que el juez Cooper “debería avergonzarse de sí mismo”. El líder de la Casa Blanca también ha acusado a la izquierda estadounidense de preferir que el Centro Kennedy “muera” por el actual estado “de abandono, deterioro y mantenimiento deficiente” antes que permitir impulsar una transformación que, a su parecer, convertiría el equipamiento en una institución de la que “todo el mundo se pueda sentir orgulloso”. De hecho, la resolución judicial llega cuando el centro cultural tenía previsto cerrar las puertas a partir del próximo 4 de julio para iniciar las obras de remodelación impulsadas por el presidente estadounidense.
La polémica en torno al Centro Kennedy ya había tenido consecuencias importantes antes de la sentencia judicial. El anuncio de las obras de remodelación coincidió con un descenso en la venta de entradas y con el boicot de numerosos artistas después de que Trump asumiera el control de la institución a raíz de su regreso a la Casa Blanca en febrero de 2025. Desde entonces, decenas de intérpretes han cancelado actuaciones en protesta por la destitución de los principales responsables del centro, sustituidos por figuras vinculadas al Partido Republicano. Entre los efectos más visibles de la crisis se encuentran la cancelación del espectáculo principal de Nochevieja y la incertidumbre generada por el proyecto de cierre durante dos años, una medida que, según los críticos, ponía en riesgo la continuidad y el funcionamiento normal de una de las instituciones culturales más emblemáticas de Estados Unidos.
