Es el niño mimado de José Mourinho y, con Jude Bellingham será tan intocable como Mbappé

Dean Huijsen afronta una temporada que puede cambiar su realidad en el Real Madrid. José Mourinho ya lo conocía de su etapa en la Roma y siempre vio en él condiciones para convertirse en un central dominante. Ahora vuelve a tenerlo bajo sus órdenes y el mensaje interno es claro: quiere convertirlo en una pieza estructural del equipo.

El técnico portugués fue uno de los primeros entrenadores de élite que apostó por Huijsen cuando apenas tenía experiencia en la Serie A. El propio defensa ha explicado que Mourinho lo cuidó especialmente durante aquellos meses y que estuvo pendiente de su adaptación. Esa relación previa pesa ahora, porque el entrenador sabe qué virtudes puede potenciar y qué errores debe corregir.

Mourinho quiere convertirlo en el jefe de la defensa

Mourinho quiere un Huijsen más agresivo, concentrado y fiable. Su salida de balón es un espectáculo, pero el técnico exige que abandone cualquier exceso de confianza y gane contundencia en los duelos. La pretemporada ya ha mostrado una versión más seria del central, capaz de asumir responsabilidad sin buscar la acción espectacular. Para Mourinho, ese crecimiento es imprescindible si quiere liderar la defensa.

Huijsen Reial Madrid
Huijsen Reial Madrid

La confianza será enorme, pero no gratuita. Huijsen tendrá competencia y deberá responder cada semana, aunque parte con una ventaja que otros no tienen: el entrenador conoce su carácter, sabe cómo hablarle y cree en su techo. En Roma ya detectó que podía alcanzar la élite y ahora dispone de tiempo para completar un proceso que entonces apenas pudo comenzar.

Huijsen entra en el grupo de los intocables

Dentro del nuevo proyecto, Huijsen está llamado a ocupar un puesto de casi intocable, cerca del de Jude Bellingham y Kylian Mbappé en términos de importancia. No porque tenga su mismo peso mediático, sino porque Mourinho quiere construir desde una columna vertebral definida. El central debe convertirse en el jefe de la defensa, Bellingham en el líder del centro del campo y Mbappé en la referencia ofensiva.

A sus 21 años, Huijsen tiene margen para crecer y una oportunidad difícil de repetir. Mourinho ya lo protegió cuando era un adolescente y ahora vuelve a encontrarlo más preparado. Si responde a las exigencias defensivas, su puesto será prácticamente intocable. El portugués quiere recuperar al central que imaginó años atrás, pero con más madurez, fuerza y concentración. En un Madrid lleno de estrellas, Huijsen puede convertirse en su niño mimado: el jugador al que conoce desde antes de la fama y al que está dispuesto a dar responsabilidad real para que termine de explotar.