La figura de Jeffrey Epstein continúa generando interrogantes que van mucho más allá de sus crímenes sexuales. A medida que se conocen nuevos detalles sobre su entramado de contactos, la idea de un simple depredador rodeado de millonarios con gustos perversos ha ido dejando paso a una hipótesis mucho más inquietante: que su red de pedofilia fuera, en realidad, una operación de inteligencia de alcance internacional. El entramado creado por el financiero respondía a los esquemas clásicos del kompromat, una práctica histórica del espionaje ruso consistente en situar personas influyentes en escenarios comprometedores para poder controlarlas posteriormente. Según fuentes de la oficina de información exterior del Reino Unido, el MI6, citadas por el Daily Mail, todo indica que Epstein podría haber puesto en marcha “la operación de kompromat más grande del mundo”, actuando como pieza clave de una estrategia diseñada desde la órbita del antiguo KGB. De acuerdo con esta teoría, el magnate habría facilitado encuentros con menores a figuras políticas, empresariales y académicas de alto nivel con el objetivo de obtener material sensible que permitiera someterlas a chantaje.

Los documentos desclasificados la semana pasada también han alimentado la dimensión rusa del caso con cifras que llaman la atención. En los archivos publicados por el Departamento de Justicia norteamericano aparecen 9.629 alusiones a Rusia y 1.056 menciones directas a Vladímir Putin. En este contexto, consta que Epstein habría mantenido varios encuentros con el líder del Kremlin, incluyendo reuniones posteriores a su primera condena por delitos sexuales. Además, en algunos correos el financiero se atribuye la capacidad de ofrecer información delicada sobre Donald Trump a Moscú, y sitúa como canales de este posible flujo de datos reuniones con el embajador ruso en Nueva York e incluso con el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov. Los mensajes se enmarcan en la previa de la cumbre de 2018 entre Trump y Putin, después de la cual el presidente norteamericano aseguró públicamente que no disponía de pruebas sobre interferencias rusas en su primera elección como presidente de los Estados Unidos.

Correo de Epstein consultable con el código EFTA00934357 / Casa Blanca
Correo de Epstein consultable con el código EFTA00934357 / Casa Blanca

Epstein también aparece vinculado con Masha Drokova, antigua figura destacada del movimiento juvenil putinista que con los años se reconvirtió en empresaria y se estableció en San Francisco. Drokova aparece asociada a Day One Ventures, una firma que no sería solo un proyecto de capital riesgo, sino una cobertura con el objetivo de obtener información confidencial y acceder a secretos tecnológicos. En este sentido, cuando el FBI contactó con ella, enseguida reconvirtió la conversación hacia Epstein

A todo ello se añade el relato que recoge el Corriere della Sera sobre un libro de 2021 del periodista de investigación Craig Unger, que defiende que Epstein habría ejercido de puente entre Trump y el entorno de Putin. Según esta tesis, el intermediario no solo facilitaría contactos, sino que se habría movido también en circuitos de crimen organizado ruso para conseguir chicas jóvenes destinadas a figuras influyentes del círculo del actual líder de la Casa Blanca, con el mismo presidente como primer nombre en esta lista

Polònia apunta al KGB

El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, aseguró este martes que los antiguos servicios de inteligencia rusos podrían haber tenido un papel directo en la trama de Epstein. “Es muy probable que se tratara de una operación del KGB ruso, una dulce trampa tendida a las élites del mundo occidental, principalmente de los Estados Unidos”, declaró antes de una reunión del Consejo de Ministros, según Polskie Radio. En paralelo, el gabinete polaco ha aprobado la creación de un grupo de trabajo específico para analizar posibles derivadas de la red de pedofilia en el país, después de que en los archivos de Epstein aparezcan países de Europa del Este como espacios de captación de víctimas.

En este escenario, también aparecen derivadas que apuntan directamente al Reino Unido. En Londres, algunos episodios relacionados con el ex príncipe Andrés han vuelto a tomar relevancia a raíz de las nuevas revelaciones del Departamento de Justicia norteamericano. En uno de los correos electrónicos desclasificados, Epstein se ofrece a proporcionarle una joven rusa de 26 años “bellísima y fiable”. Según el Daily Mail, el biógrafo del antiguo duque de York, Andrew Lownie, ha documentado que mujeres procedentes de Moscú eran trasladadas hasta las residencias reales británicas para pasar allí fines de semana. Lownie sostiene que el Kremlin podría disponer de un extenso dossier sobre Andrés, posiblemente con material gráfico comprometido, capaz de servir como instrumento de presión no solo sobre él, sino también sobre la familia real y, de rebote, sobre el Estado británico.

¿Qué dice el Kremlin?

Desde Moscú, la reacción a estas acusaciones ha sido inmediata y contundente. El Kremlin ha negado cualquier vinculación con la red de Epstein. Después de que el primer ministro polaco relacionara el antiguo KGB con la operación del pederasta estadounidense, las autoridades rusas han acusado a las "élites izquierdistas" de intentar "desviar la atención" con lo que consideran una campaña de "falsa propaganda". "El mundo está cansado de sus mentiras", ha afirmado este miércoles Kiril Dmítriev, uno de los hombres de confianza de Putin, en un mensaje difundido públicamente. El principal asesor económico del Kremlin ha ido aún más allá y ha celebrado que, según él, las supuestas manipulaciones de estas "élites liberales depravadas y a menudo satánicas" hayan quedado al descubierto.