Los nuevos documentos desclasificados del caso Jeffrey Epstein han situado la Casa Real de Noruega en el centro de una grave controversia institucional. Las revelaciones incluyen cientos de mensajes privados intercambiados entre el pederasta y la princesa Mette-Marit, con un tono que va mucho más allá de la cordialidad formal. “Tú siempre me haces sonreír, me haces cosquillas en el cerebro”, es una de las frases que aparecen en los archivos, y que ha encendido todas las alarmas dentro y fuera del país. El contenido de los mensajes dibuja una relación de afinidad personal sostenida en el tiempo, con muestras de complicidad y expresiones que llegan al coqueteo, lo que ha provocado un terremoto político y mediático alrededor de la institución escandinava.
El nombre de la princesa figura de manera reiterada en la documentación del caso, hasta el punto de que aparece citada cerca de un millar de veces. Los mensajes y correos que han trascendido sitúan el inicio del vínculo entre ambos en enero de 2011, cuando Mette-Marit tenía 37 años y Epstein tenía 58. A partir de ese momento, la comunicación fue sostenida y frecuente, con intercambios de felicitaciones, elogios y confidencias que se alargaron durante años. Uno de los fragmentos que ha generado más revuelo es una frase atribuida a la princesa en la que asegura que “París es bueno para el adulterio”.
En otro correo, Mette-Marit incluso hace una referencia explícita a Lolita, la obra de Vladimir Nabokov que narra la obsesión de un profesor de literatura por una niña de 12 años: “Ahora veo por qué te gustan estos libros”. En el mismo hilo de mensajes, la princesa pide a Epstein consejos personales sobre la crianza y la relación con su hijo adolescente: “¿Es inapropiado que sugiriera dos mujeres desnudas cargando una tabla de surf para el fondo de pantalla de mi hijo de 15 años?”.
La nueva tanda de documentos también contradice el relato que la Casa Real noruega había ido ofreciendo para minimizar el alcance de esta relación. Los correos incorporados a los archivos muestran que Mette-Marit y Epstein continuaron intercambiando mensajes aún varias veces durante 2014, un hecho que desmonta el argumento oficial de que el último contacto se había producido en 2013, a raíz de la estancia en Palm Beach. Este desfase temporal vuelve a situar la Corona en el centro de la polémica, tanto por la gestión comunicativa como por la credibilidad de las explicaciones dadas hasta ahora. En paralelo, los papeles no aportan pruebas de una visita de la princesa a Little Saint James, la isla privada donde Epstein cometió muchos de sus abusos. La Casa Real insiste en que ella nunca fue allí.
“Me avergüenzo”
A raíz del escándalo por los mensajes desclasificados, Mette-Marit ha pedido disculpas por no haberse informado mejor sobre el trasfondo de Epstein. En un mensaje a la cadena noruega TV 2, la princesa ha admitido que lamenta “profundamente” haber mostrado “escaso juicio” y haber mantenido el contacto con el pederasta, y ha querido cerrar el comunicado con un mensaje explícito hacia las víctimas: “Me avergüenzo. Quiero expresar mi profunda empatía y solidaridad con las víctimas de los abusos cometidos por Epstein”.