Poco después de las ocho de la mañana, las sirenas se han activado en todo Israel. No se trataba de un aviso por el impacto inminente de misiles ni de una falsa alarma, sino —según las autoridades— del inicio de un “ataque preventivo” contra Irán. El ministro de Defensa, Israel Katz, ha anunciado un “estado de emergencia inmediato en todo el país” y ha justificado la ofensiva asegurando que “el ejército israelí ha iniciado una ofensiva preventiva contra Irán para eliminar amenazas contra el Estado de Israel”. Posteriormente, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado públicamente la implicación directa de Washington en la operación, que ha calificado de “gran operación militar” coordinada con Israel, con el objetivo de “asegurarnos de que Irán no consiga un arma nuclear”.

Mientras Israel cerraba el espacio aéreo y activaba restricciones en todo el territorio, han empezado a llegar informaciones de explosiones en varios puntos de Teheran, sin que de momento haya un balance oficial de daños o víctimas. El Mando del Frente Interior ha pedido a la población que se mantenga cerca de los refugios antimisiles y limite los desplazamientos no esenciales. En un mensaje dirigido a los civiles, el ejército ha indicado que se trata de “una alerta preventiva” para preparar a la ciudadanía ante la posibilidad de un ataque con proyectiles contra territorio israelí. La ofensiva llega en un contexto de máxima tensión, después de semanas de movimientos militares de los Estados Unidos en Oriente Medio y negociaciones fallidas con Teheran, y con la amenaza de una posible represalia iraní en las próximas horas.

Participación directa de los Estados Unidos

Un alto funcionario estadounidense ha confirmado a la cadena Al Jazeera la participación directa de Estados Unidos en la operación, hecho que consolida el carácter conjunto de la ofensiva. Washington ha mantenido en las últimas semanas una presencia militar reforzada en la región, en paralelo a contactos diplomáticos con Teherán que no han prosperado. El jueves pasado, ambas partes habían mantenido una nueva ronda de conversaciones y se habían emplazado a reunirse de nuevo el lunes, pero Donald Trump admitió públicamente que no estaba “contento” con la propuesta iraní.

En Irán, varios medios han informado de nuevas detonaciones en la capital y en otros puntos del país. Según fuentes citadas por Reuters, el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, habría sido trasladado a un lugar seguro fuera de Teherán. Hasta ahora, las autoridades iraníes no han facilitado datos oficiales sobre daños o víctimas, mientras crece la expectativa sobre una posible respuesta militar.

Evacuaciones y riesgo de escalada regional

La dimensión internacional de la crisis también se ha hecho evidente en las últimas horas. La embajada de los Estados Unidos en Israel ha autorizado la salida del personal no esencial y de sus familias, y la delegación norteamericana en Qatar ha ordenado a su personal que permanezca en las residencias bajo protocolo de seguridad. Varios países han recomendado a sus ciudadanos abandonar inmediatamente Irán o evitar viajes a Israel ante el riesgo de una escalada regional.