Irán ha estudiado la posibilidad de atacar objetivos militares estadounidenses en Europa si el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decide intensificar la ofensiva contra la República Islámica. Según dos fuentes cercanas al régimen iraní citadas este miércoles por el Financial Times, Teherán prepara diferentes escenarios para ampliar el conflicto más allá de Oriente Medio en caso de una nueva escalada de Washington. Entre los posibles objetivos se encuentran instalaciones utilizadas por Estados Unidos en países del sureste de Europa. Las fuerzas iraníes habrían analizado específicamente activos en Bulgaria, después de que el país autorizara el mes pasado el uso de la base aérea de Bezmer para el reabastecimiento de aviones estadounidenses. Una de las fuentes consultadas por el diario británico asegura que Chipre también se encuentra entre los escenarios considerados. La isla alberga la base aérea británica de Akrotiri, que fue atacada por un dron en marzo. Funcionarios occidentales atribuyeron entonces el ataque probablemente a fuerzas cercanas a Teherán, y no a un lanzamiento efectuado directamente desde territorio iraní. Los planes estudiados por Irán no se limitarían a instalaciones militares. El Financial Times señala que las fuerzas iraníes también han valorado la posibilidad de atacar cables submarinos de fibra óptica en el estrecho de Ormuz si vuelve a agravarse el enfrentamiento con Estados Unidos.
Teherán da por probable una nueva escalada
Las amenazas se producen en un momento de pesimismo creciente dentro del régimen iraní sobre las posibilidades de llegar a un acuerdo con Washington. Fuentes cercanas al poder aseguran al diario que buena parte de la cúpula iraní considera que la reanudación de una guerra a gran escala es una cuestión de cuándo ocurrirá y no de si ocurrirá. Las negociaciones para normalizar el tráfico por el estrecho de Ormuz continúan bloqueadas. Trump aseguró el martes que no hay conversaciones ni reuniones en marcha o previstas con Teherán, mientras que el líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Khamenei, ha reforzado durante los últimos días el peso de los sectores más duros en la estructura militar y de seguridad del país.
La Guardia Revolucionaria ya había advertido el mes pasado que cualquier base utilizada para lanzar ataques contra territorio iraní sería considerada un objetivo legítimo. El mensaje aumenta la presión sobre los países europeos que acogen instalaciones utilizadas por Estados Unidos. El alcance de una eventual represalia dependería de las acciones de Washington. Una de las fuentes consultadas por el Financial Times sostiene que Teherán prepara una respuesta de mayor alcance si Trump cumple sus amenazas de destruir infraestructura iraní. El presidente estadounidense había advertido en julio que Estados Unidos destruiría un puente o una central eléctrica de Irán por cada ataque iraní contra un barco en el estrecho de Ormuz.
Misiles capaces de llegar al sur de Europa
La capacidad iraní de atacar territorio europeo existe, aunque presenta importantes limitaciones. Sidharth Kaushal, investigador del Royal United Services Institute (RUSI), explica al diario que Teherán podría utilizar misiles balísticos de alcance medio, como variantes de la familia Shahab, contra instalaciones estadounidenses situadas en el sur y el sureste de Europa. Sin embargo, su capacidad destructiva y su precisión disminuirían a medida que aumentara la distancia.
Irán no limita con Europa, pero tampoco está muy lejos en términos de distancia militar o aérea. Desde el oeste de Irán hasta la parte europea de Turquía hay aproximadamente 1.500–1.700 km en línea recta. Desde Teherán hasta Estambul son unos 2.000 km, y hasta Atenas, cerca de 2.500 km. Durante los últimos diez años, Irán ha ampliado su arsenal de misiles, lo que ha situado una parte mayor de Europa dentro de su alcance, con rangos de 2.000 km o más que ya pueden llegar a zonas del sureste del continente.
Ataques frustrados contra bases británicas
Irán ya ha intentado demostrar que puede llevar el conflicto muy lejos de sus fronteras. Tras el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel y la República Persa en febrero, Washington acusó a Teherán de lanzar varios misiles contra Diego García, la base militar conjunta estadounidense y británica situada en el océano Índico, a unos 4.000 kilómetros de Irán. Ninguno llegó al objetivo. En marzo, Turquía también informó de que las defensas aéreas de la OTAN habían interceptado varios misiles balísticos lanzados desde Irán. Ese mismo mes se produjo el ataque con un dron contra la base británica de Akrotiri, en Chipre.
Más recientemente, fuentes iraníes destacan el ataque del mes pasado contra una base estadounidense en Jordania, en la que murieron tres militares de Estados Unidos. Según las fuentes consultadas por el Financial Times, se trató del ataque iraní de largo alcance más preciso hasta ahora y también fue concebido como una advertencia a Europa sobre la posibilidad de que el conflicto se extienda.
Mohsen Rezaei, nuevo hombre fuerte
La tensión creciente coincide con un endurecimiento de la política interna iraní. Khamenei —o quien esté marcando la estrategia militar ante las dudas en torno al líder supremo y el peso creciente de la Guardia Revolucionaria— ha situado figuras de la línea dura en cargos estratégicos, entre ellas Mohsen Rezaei, antiguo comandante de la Guardia Revolucionaria, nombrado el pasado domingo nuevo jefe del Consejo Supremo de Seguridad de Irán,máximo máximo responsable de seguridad del país. Mohsen Rezaei (en la imagen principal) se burló el martes de la pretensión del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre el estrecho de Ormuz, compartiendo una imagen con el mensaje "Algunos sueños están demasiado lejos de la realidad", después de que Trump publicara un mapa en el que etiquetaba esta vía marítima como "NUEVO territorio de los EE. UU.". "La distancia entre la incapacidad de los Estados Unidos para reabrir el estrecho de Ormuz y su pretensión de poseerlo es mayor que las 7.000 millas que separan Washington del mismo estrecho", escribió Rezaei en X. "Bienvenidos al orden posestadounidense en el golfo Pérsico", añadió.
El movimiento ha sido interpretado en Teherán como una pérdida de influencia temporal de los sectores partidarios de mantener abiertas las negociaciones con Washington. Dentro del régimen, algunos dirigentes consideran que los Estados Unidos no respetarán ningún acuerdo si Irán no consigue elevar previamente el coste militar y económico de incumplirlo.
“If you enter the Gulf, first of all, we will give a tough, painful and unprecedented response and break the naval blockade,”
— John Hussain (@johnhussainpres) August 17, 2026
But more importantly, we may withdraw from the NPT (Nuclear Non Proliferation Treaty). Do you know what will happen to you if we withdraw? So… don't… pic.twitter.com/J7D5DeONVI
La tregua diplomática alcanzada en junio se desmoronó el mes pasado después de nuevos ataques contra barcos en el estrecho de Ormuz y de que Washington y Teherán se acusaran mutuamente de vulnerar el entendimiento provisional. Desde entonces se han sucedido los ataques y las represalias, mientras Estados Unidos ha vuelto a imponer un bloqueo sobre puertos iraníes. Con las negociaciones estancadas, la principal incógnita es hasta dónde estaría dispuesto a llegar Teherán. Los expertos consultados por el diario consideran posible un ataque directo de largo alcance, pero apuntan que el uso de milicias y fuerzas aliadas en Oriente Medio podría resultar militarmente más eficaz que el lanzamiento de un número limitado de misiles contra Europa.
