Por primera vez desde que Rusia inició la invasión a gran escala de Ucrania, Volodímir Zelenski se ha visto obligado a gobernar con la presión de las calles. Durante varios días, miles de personas se manifestaron en Kyiv y otras ciudades para protestar contra una decisión que pocos esperaban: la destitución del ministro de Defensa, Mikhailo Fédorov, de 35 años, una de las figuras más populares del gobierno y considerado el artífice de la transformación tecnológica del ejército ucraniano. Estos cambios en el gobierno ucraniano impulsados por el presidente, a los que se añadía el de la primera ministra Yúlia Sviridenko, presentados oficialmente como un intento de reforzar el ejecutivo ante una nueva fase de la guerra con Rusia, provocaron las primeras protestas significativas contra el presidente desde el inicio de la invasión rusa. Las protestas no solo reclamaban el regreso de Fédorov. También señalaban a otro responsable de la crisis: el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Oleksandr Sirski. Después de las protestas, la respuesta de Zelenski no se ha hecho esperar. Pocos días después, ha destituido a Sirski y ha nombrado en su lugar al general Mikhailo Drapatyi, un militar con prestigio en el frente e identificado con una manera más moderna de entender la guerra. Además, Zelenski también ha ofrecido a Fédorov un cargo de liderazgo prestigioso. Más que un simple relevo militar, y el cargo ofrecido al exministro de Defensa, el movimiento busca cerrar la crisis política más importante que ha afrontado Zelenski desde el comienzo de la invasión rusa.
Михайло Драпатий стане новим Головнокомандувачем Збройних сил Україниhttps://t.co/vZrrfiPZm5 pic.twitter.com/NS63BGVPaB
— Ukrinform (@UKRINFORM) July 21, 2026
Dos modos de entender la guerra
La crisis estalló cuando Zelenski remodeló el gobierno y decidió prescindir de Fédorov. Varios medios apuntaban a tensiones entre Fédorov y Sirski, y a que el peso político del exministro de Defensa podía haber incomodado al entorno presidencial. Oficialmente, el presidente justificó la decisión por la necesidad de mejorar la coordinación entre el gobierno y el ejército. Con el paso de los días, sin embargo, quedó claro que el trasfondo era el profundo enfrentamiento entre Fédorov y Sirski. El propio Zelenski admitió que la relación entre ambos había llegado a un punto de no retorno y que había tenido que elegir entre mantener al ministro o al jefe de las Fuerzas Armadas.
El conflicto iba mucho más allá de una disputa personal. Fédorov se había convertido en el principal impulsor de la modernización tecnológica del ejército ucraniano. Apostaba por multiplicar la producción de drones, incorporar la inteligencia artificial al campo de batalla, digitalizar los sistemas militares y agilizar la toma de decisiones para compensar la superioridad numérica de Rusia. Entre los éxitos que destacaba en el mensaje de despedida, en el que impidió que las fuerzas rusas accedieran al sistema Starlink, haber impulsado la producción nacional de misiles y drones, haber incrementado la eficacia de las defensas antiaéreas —con una tasa de intercepción de drones que, según afirma, pasó del 83% al 91%— y haber contribuido a asegurar 40.000 millones de dólares en apoyo militar internacional para este año.
Sirski, en cambio, representaba una forma mucho más tradicional de dirigir las operaciones, heredera de la escuela militar soviética, basada en estructuras de mando más rígidas y en una dirección muy centralizada. Este choque de visiones llevaba meses deteriorando la relación entre el Ministerio de Defensa y el Estado Mayor.
La destitución de Fédorov sorprendió porque era uno de los ministros mejor valorados del ejecutivo. Para muchos ucranianos, su salida simbolizaba una victoria de los sectores más conservadores del ejército y un freno a las reformas impulsadas desde el inicio de la guerra. Las manifestaciones reunieron a militares, veteranos, voluntarios y numerosos jóvenes, una movilización muy poco habitual en un país sometido a la ley marcial —que impide la celebración de elecciones— e inmerso en una guerra desde hace más de cuatro años.
El sacrificio de Sirski
Con la destitución del jefe del ejército, Zelenski intenta enviar un mensaje. No rectifica el cese de Fédorov, pero sí que aparta a la otra gran figura del conflicto interno. Su sustituto, Mikhailo Drapatyi, es visto como un comandante más abierto a la innovación y a las reformas tecnológicas que defendía el exministro. El objetivo es recuperar la confianza dentro de las Fuerzas Armadas, rebajar la tensión política y transmitir a los aliados occidentales una imagen de unidad en un momento especialmente delicado de la guerra.
Zelenski ya no podía dar marcha atrás con respecto a la destitución de Fédorov, pero ha intentado calmar las protestas ofreciéndole un cargo de liderazgo. "Me he reunido con Mikhailo Fédorov. Le he ofrecido un cargo de liderazgo prestigioso que le permitiría consolidar las capacidades tecnológicas de nuestro ejército y garantizar su desarrollo posterior", dijo Zelenski en un discurso el martes por la noche. Todavía no se sabe cuál será el cargo ni si Fédorov ha aceptado la oferta, según la agencia de noticias ucraniana Ukrinform. Algunos medios afirman que Zelenski ofreció a Fédorov el cargo de viceprimer ministro de Desarrollo Tecnológico, pero que este habría rechazado el ofrecimiento, ya que cree que es imposible implementar la estrategia para el desarrollo de tecnologías de defensa sin las competencias del ministro de Defensa.
🇺🇦 Zelensky offered Fedorov alternative positions, but he refused because he did not understand the reasons for his dismissal from the Ministry of Defense, - UP.
— Savchenko Volodymyr (@SavchenkoReview) July 22, 2026
Among the offers was, in particular, the position of Deputy Prime Minister for Technological Development. Fedorov… pic.twitter.com/4QzjrXVVuq
Fédorov acogió con satisfacción la destitución de Sirski y el nombramiento de Drapatyi como nuevo comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania. "Esto es un soplo de aire fresco y una nueva fuente de esperanza en la lucha del pueblo libre por la libertad y la justicia. Es la voz del cambio que ya no se podía ignorar. Ahora, las altas expectativas del pueblo ucraniano se deben cumplir con una visión clara para llevar la Guerra de Independencia a una conclusión exitosa, un equipo fuerte y una acción decisiva centrada en salvar las vidas de nuestros miembros del servicio, acelerar la robotización del campo de batalla, lanzar ataques asimétricos y agotar la economía de Rusia".
Congratulations to Major General Mykhailo Drapatyi on his appointment as Commander-in-Chief of the Armed Forces of Ukraine.
— Mykhailo Fedorov (@FedorovMykhailo) July 21, 2026
This is a breath of fresh air and a new source of hope in the fight of free people for freedom and justice. It is the voice of change that could no longer…
Más allá de los relevos, esta crisis ha evidenciado una realidad hasta ahora poco visible: después de más de cuatro años de guerra, también emergen tensiones internas sobre cómo se debe dirigir el país y cómo se debe combatir a Rusia. Zelenski ha conseguido apagar, al menos de momento, el incendio más inmediato. Pero también ha comprobado que el consenso casi absoluto que había mantenido desde el inicio de la invasión ya no es incuestionable. Por primera vez, una decisión del presidente ha provocado una contestación ciudadana sostenida y le ha obligado a mover ficha para evitar que la crisis política acabara debilitando también el esfuerzo de guerra.
