El relato de la administración Trump sobre la guerra con Irán vuelve a quedar en duda después de la filtración de varios informes de inteligencia que cuestionan el alcance real de los daños causados a la capacidad militar iraní. Según estas evaluaciones, que no han sido publicadas oficialmente, Teherán conservaría una parte significativa de sus drones y sistemas de misiles, especialmente en las zonas costeras y alrededor del estrecho de Ormuz.

Estas conclusiones contradicen las afirmaciones repetidas por el presidente Donald Trump, que ha defendido en varias ocasiones que las instalaciones militares iraníes han sido “devastadas” por los bombardeos estadounidenses e israelíes. En discursos recientes, el presidente llegó a asegurar que la capacidad de Irán para lanzar misiles y drones había quedado “dramáticamente reducida” y que sus fábricas de armamento habían sido “reducidas a escombros”.

Las nuevas informaciones, avanzadas por medios como CNN y The New York Times, apuntan, en cambio, que Irán habría mantenido operativos hasta 30 de sus 33 puntos de lanzamiento de misiles en la región del estrecho de Ormuz. Además, varias fuentes de inteligencia indican que el país habría aprovechado el período de tregua para recuperar parte de su capacidad operativa y reorganizar sistemas que habían sido dañados durante los ataques iniciales.

"Traición virtual"

Esta realidad habría contribuido también a la capacidad de Teherán para presionar el tráfico marítimo en una de las rutas energéticas más importantes del mundo, con efectos directos sobre el suministro global de petróleo. Según estos informes, la economía iraní podría aguantar varios meses bajo las condiciones actuales sin llegar a un colapso inmediato.

Las revelaciones han generado una fuerte reacción de la Casa Blanca. En un mensaje publicado en las redes sociales, Trump ha calificado de “traición virtual” la publicación de informaciones que, según él, minan la posición de Estados Unidos y dan “falsa esperanza” a Irán. El presidente ha acusado a algunos medios de comunicación de “colaborar con el enemigo” y ha defendido que la destrucción de la capacidad militar iraní es mucho más amplia de lo que sugieren los informes filtrados.

A pesar de ello, en el Congreso y dentro del mismo aparato de seguridad nacional, varios responsables han evitado confirmar o desmentir estas cifras. Tanto el jefe del Estado Mayor Conjunto como el secretario de Defensa han recordado que las evaluaciones de daños militares son información clasificada y no pueden ser comentadas públicamente.

Un hecho, dos relatos

A puerta cerrada, algunos legisladores demócratas aseguran que las versiones difundidas en público por la administración no coinciden con los informes que se presentan en las sesiones informativas confidenciales. Esta discrepancia ha alimentado el debate político sobre la transparencia del gobierno en relación con el conflicto.

Mientras tanto, analistas militares alertan de que la situación refleja una realidad más compleja de lo que sugiere el discurso oficial. A pesar de los daños sufridos, Irán mantendría capacidad de respuesta e influencia estratégica en la región, especialmente a través del control parcial de rutas marítimas clave.

En este contexto, la brecha entre el relato político y las valoraciones de inteligencia añade una nueva capa de tensión a un conflicto que continúa evolucionando y que, lejos de estar resuelto, continúa condicionando el equilibrio geopolítico en Oriente Medio.